Redacción/SIPSE
CANCÚN, Q. Roo.- México es un país lleno de tradiciones, cultura y sobre todo colores,  esto se ve reflejado en el arte que crean las diferentes etnias que habitan el territorio, con el cual buscan representar su origen.

Los huicholes también conocidos como wixarika son un pueblo que radica en los estados de Nayarit, Jalisco, Durango y Zacatecas, se cree que los ancestros de este grupo mantuvieron una vida independiente, pues cuando los españoles invadieron México, ellos huyeron a la sierra para conservar su autonomía, informa el portal Cultura Colectiva.

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El arte de los huicholes

La libertad que logró conservar esta etnia les permitió forjar una estética muy particular en su arte.

(Agcuesta).

Sus cuadros de estambre, abalorios, bolsas, objetos de vestir, entre otras cosas, han tenido una gran aceptación en el mercado mexicano y también extranjero, sin embargo, los wixárikas no tienen muchos espacios donde vender sus creaciones, y los intermediarios que compran su obra para revenderla, en ocasiones, ganan mucho más que los mismos productores.

La esencia de su arte…

De acuerdo con información del portal de internet masdemx, la artesanía de esta etnia nació como una ofrenda a los dioses, aunque también como una manera de comunicar a su comunidad, e incluso al resto de los hombres, los mensajes de la divinidad.

El pueblo huichol es profundamente religioso por lo que buscan representar su cosmovisión en cada uno de los productos que fabrican.

Los artesanos también basan sus creaciones en los cuatro elementos: tierra, agua, aire y fuego, informa el portal México destinos.

Los colores

El uso de las tonalidades en sus artesanías no son casualidad pues éstos tienen que ver con las deidades en las que ellos creen.

Su religión se basa en la relación de tres elementos: el maíz, el venado y el peyote. Una gran parte de su estética está influenciada por las visiones que tienen durante sus rituales con éste último.

La importancia del peyote en su arte

De acuerdo con información del portal Vanguardia, Para los huicholes, el híkuri es una planta ritual que representa los lazos espirituales con la tierra y el universo.

El peyote o Lophophora williamsii contiene más de 30 alcaloides entre los que se encuentra la mezcalina, un poderoso alucinógeno que absorbe en un colorido trance a quienes lo prueban. Se dice que puede llegar a ser mucho más potente que el LSD.

Su sabor es muy agrio y su textura fibrosa.

Para elevar el espíritu a través del peyote, regresar de un trance y transformarlo en arte, los huicholes se enfrentan desde pequeños a un proceso.

Caminan a lo largo del desierto y buscan entre todas las biznagas del semidesierto para encontrarlo justo en sus pies.

Después viene la reunión alrededor del “abuelo fuego” y el saludo a las cuatro estaciones. Todo esto con sus trajes típicos, sombreros de los que caen coloridas barbas de hilaza y unos fractales también de hilaza hechos en palos de madera, llamados "Ojos de Dios".

Regularmente, es el padre de familia quien inicia a cada uno de sus hijos desde temprana edad en viaje y, aunque depende de cada familia, el ritual también se puede realizar antes de la Danza del Venado o durante la Fiesta del Peyote que se organiza en mayo, a la que acuden con ofrendas para los dioses.