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CIUDAD DE MÉXICO.- Una mujer colombiana fue golpeada y violada la mañana del 28 de diciembre junto a las vías del tren en Sant Andreu de Llaveneres, a 36 kilómetros al norte de Barcelona, informó Excelsior.

Los Mossos d'Esquadra, según el diario El País, investigan la agresión sexual, conforme a lo informado este martes por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

La denuncia por agresión sexual entró en la guardia del día 3 de enero; los investigadores también buscan a varios testigos que no prestaron auxilio a la víctima.

Esos supuestos testigos, cuya identidad se ignora, no están sin embargo siendo buscados, por ahora, por denegación de auxilio ni por ningún otro delito.

Los hechos ocurrieron entre las 7:00 y las 7:30 horas, la mujer de 42 años y residente en Mataró, fue violada y golpeada en el camino que transcurre por el lateral de las vías del tren, junto al paseo marítimo.

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Es un camino sin señalizar, muy utilizado por pescadores y submarinistas, ya que en la zona hay un acantilado sumergido muy atractivo para los que realizan pesca submarina.

El diario La Vanguardia publicó que la agredida, como hacía cada mañana, recorrió los tres kilómetros que hay entre su domicilio hasta una de las viviendas de Llavaneres, donde trabajaba como cuidadora de un joven impedido y al mismo tiempo como servicio doméstico.

Su asaltante, que se cree se había aprendido su rutina diaria, la esperó a la altura de la estación, a pocos metros del paso subterráneo que cruza las vías y ahí la sorprendió.

Tras golpearla brutalmente hasta desfigurarle el rostro, le arrancó la ropa de la parte inferior y la violó.

A continuación, para dificultar que fuera encontrada, la arrojó entre las rocas del malecón y huyó del lugar.

Minutos más tarde, los gritos que la mujer empezó a proferir cuando reaccionó, desde las rocas, no fueron atendidos por varios transeúntes.

Relató que, como mínimo, tres personas que paseaban por el lugar, huyeron atemorizadas al verla, sin detenerse a prestarle auxilio.

Como pudo, se arrastró entre las piedras y el camino de tierra hasta la estación de ferrocarril, en ese lugar una pareja, que acababa de dejar su coche en un estacionamiento cercano, acudió en su auxilio.

Antonio Torres, que dirige la cafetería que da servicio a la estación, dijo a El País que la pareja entró y narraron que acababan de auxiliar a una mujer que pedía ayuda y que iba desnuda de cintura para abajo.

Allí dieron aviso a los cuerpos de socorro, que la trasladaron al hospital.

Una vez a salvo, según los testigos, dio algunos detalles de su agresor, pero pronto cayó en un trance traumático y dejó de hablar.

Los psicólogos forenses trabajan ahora para obtener más información, ya que creen que la víctima conoce a su agresor.