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ESTAMBUL.- La guerra civil en Siria ha entrado en su octavo año con más violencia si cabe. En menos de 48 horas desde que se cumpliese el infausto aniversario, más de 60 mil civiles se han visto desplazados por las ofensivas del régimen en Guta Oriental (centro del país) y de Turquía en Afrin (noroeste).

Son, en su mayoría, personas que no huyen por primera vez, sino que por segunda, tercera, cuarta, enésima ocasión, se ven obligadas a tomar los pocos enseres que les quedan y, junto a sus familias, escapar nuevamente de los combates y los bombardeos.

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Sólo el jueves, la ONU estimó que unas 48 mil personas habían escapado de la ciudad kurda de Afrin y sus alrededores para huir de los ataques de los cazas y la artillería del Ejército turco, que, apoyado por facciones del Ejército Libre Sirio (ELS) y grupos islamistas, ha sitiado casi por completo la capital del cantón homónimo.

En la mañana del viernes, el Observatorio denunció que las fuerzas turcas provocaron la muerte de 36 civiles y heridas a otros 45...

En la noche del jueves al viernes otras dos mil 500 personas se lanzaron a la única vía de escape que permanece abierta en busca de alcanzar territorio bajo control del régimen sirio y, en principio, a salvo de los bombardeos turcos.

La situación en el interior de la ciudad es deplorable, pues las fuerzas atacantes han cortado el suministro de agua y eléctrico y la población civil trata de hacer acopio de víveres para soportar el asedio saliendo lo menos posible de los sótanos y edificios donde se han refugiado, mientras los obuses y las bombas de la aviación siguen cayendo en zonas residenciales.

En la mañana del viernes, el Observatorio denunció que las fuerzas turcas provocaron la muerte de 36 civiles y heridas a otros 45. Los bombardeos han alcanzado al único hospital que seguía en funcionamiento en la ciudad, dejando 16 muertos, entre ellos dos mujeres embarazadas.

Invasión de Afrin

Desde el inicio de la invasión de Afrin, el pasado 20 de enero, han muerto 245 civiles, entre ellos 41 niños, víctimas de los ataques turcos y del ELS, y otros 7 en territorio turco a causa de disparos de proyectiles de la milicia kurda Unidades de Protección Popular (YPG); mientras cada bando ha sufrido en torno a 400 bajas militares, incluido un voluntario español que luchaba en las filas kurdas.

Según informó la emisora pública TRT, aviones militares lanzaron panfletos sobre la ciudad advirtiendo de la inminente entrada de las tropas turco-árabes en la ciudad instando a la población a mantenerse alejada de las posiciones de las YPG, que hasta ahora dominaba el enclave y es considerada “terrorista” por Ankara debido a sus lazos con el grupo armado kurdo-turco PKK.

Con información del portal de noticias El País.