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Indonesia.- Al menos trece personas fallecieron y 40 más resultaron heridas el domingo en tres ataques, incluyendo uno suicida, contra tres iglesias de la ciudad de Surabaya, la segunda mayor de Indonesia.

El primer ataque alcanzó una misa dominical en la iglesia católica de Santa María y en él fallecieron cuatro personas, dijo el portavoz de la policía Frans Barung Mangera a reporteros en el lugar del atentado. Entre los 40 heridos había dos agentes, informa el portal La Nación.

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Minutos más tarde se registró una segunda explosión en la iglesia de Diponegoro que causó al menos dos muertos. Luego, más personas perdieron la vida en el tercer ataque, contra la iglesia de Pantekosta, indicó Mangera. "La novena víctima mortal pereció en un hospital", agregó.

Los ataques en Indonesia, una nación de mayoría musulmana, se produjeron días después de que la policía pusiese fin a un motín con rehenes en un centro de detención cerca de la capital, Yakarta, que dejó seis agente y tres reclusos muertos. El grupo extremista Estado Islámico se atribuyó la autoría de ese incidente.

Los responsables: una familia

Tras los incidentes, las autoridades confirmaron que los agresores eran todos miembros de una familia.

"El marido conducía el auto, que contenía explosivos y lo estrelló contra la puerta frente a la iglesia", dijo el portavoz de la Policía de Java Oriental, Frans Barung Mangera, en la sede de la policía regional.

La esposa y dos hijas estuvieron involucradas en un ataque a una segunda iglesia y en la tercera iglesia, "otros dos hijos se movieron en una motocicleta y llevaron la bomba en su regazo", agregó el agente.

Las dos hijas tenían 12 y 9 años, mientras que los otros dos, que se cree eran hijos del hombre, tenían 18 y 16 años, todos supuestos integrantes del grupo Jemaah Ansharut Daulah (JAD), una organización que está incluida en una lista de terrorismo del Departamento de Estado de Estados Unidos y que se estima que atrajo a cientos de simpatizantes de Estado Islámico.

Indonesia, el país de mayoría musulmana más grande del mundo, vive un resurgimiento del extremismo local y la Policía dijo que la familia que llevó a cabo los ataques del domingo estaba entre 500 simpatizantes del grupo extremista que habían regresado de Siria.