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ESPAÑA.- El grupo xenófobo Generación Identitaria, transnacional y muy activo en las redes sociales, consiguió el pasado verano su mayor 'éxito' mediático al fletar un barco, el C-Star, para acabar con lo que ellos llamaban "servicio de taxi" que las embarcaciones de las ONG realizan con sus rescates a inmigrantes y refugiados frente a las costas de Libia.

De acuerdo con El Mundo, su misión, bautizada como Defend Europe, fue un enorme fracaso logístico que no consiguió detener ni una sola operación de salvamento, pero logró su propósito de hacer el mayor ruido posible.

Con cientos de miembros de varios países europeos, cuyo rostro visible es el italiano Lorenzo Fiato, esta organización aseguró recaudar 160 mil euros para enviar el C-Star, una embarcación de Yibuti con armador de Cardiff y bandera de Mongolia, anclado en pleno Cuerno de África, hasta el canal de Sicilia durante semanas.

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Cuando por fin lo consiguió estuvo aún más tiempo anclado en Chipre por problemas con el papeleo.

 Una vez que consiguieron salir hacia aguas internacionales frente a Libia se quedaron sin combustible y no pudieron reportar en Zarzis (Túnez) porque se lo impidieron los pescadores de la zona con el bloqueo de su puerto.

 Durante días levantaron un gran revuelo, aunque nunca explicaron cuál será su papel en el mar. "Nosotros no somos especialistas en socorro y no pretendemos hacerlo. Pero si tenemos que hacerlo, y esa es la última posibilidad, devolveremos a los inmigrantes a Libia", añadían, pero sin especificar la fórmula, ya que es ilegal bajo cualquier circunstancia.

Hasta llegó a enviar un SOS de ayuda en alta mar por una avería. Denegaron cualquier ayuda cuando supieron que uno de los barcos que iba a auxiliarles pertenecía a una ONG alemana.Tras patrullar la zona SAR durante semanas, intentaron entrar en los puertos de Sicilia y Malta, pero se les negó el acceso.

En España, el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, aseguró que se les prohibiría la entrada a aguas españolas. Las últimas noticias sobre el buque lo sitúan frente a la costa catalana, intentando entrar al puerto de Barcelona para avituallarse, aunque se le denegó el acceso a los 45 puertos de la Generalitat.

Dentro sólo queda la tripulación de origen bangladeshí. La situación en el interior es tan desesperada que los agentes recomendaron a los tripulantes que intentaran pescar para comer y que recogieran agua de lluvia.

 La intención del capitán es entrar a algún puerto catalán, repostar fuel y comprar alimentos para la tripulación hambrienta. Y el problema no sólo es que ya no se les permita entrar a puerto, sino que el armador se ha desentendido de la embarcación y no tienen dinero para comprar nada. A cinco millas de Barcelona, la tripulación ha comenzado