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ESTADOS UNIDOS.- Una mujer trotaba en el bosque de Altadena, lo hacía acompañada de sus perros y se percató de que algo ocurría  pues sus mascotas arañaban la tierra en forma insistente; al acercarse, se quedó sin aliento, al observar dos pequeños pies que se movían en una tumba de poca profundidad: era un recién nacido que había sido sepultado en ese lugar abandonado, publicó El Debate.

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Los hechos sucedieron hace veinte años y Azita Milanian cuenta la historia que resulta increíble de imaginar al descubrir un bebé de pocas horas de nacido, con un cordón umbilical y que tenía en su boca y nariz bastante tierra con la que había sido cubierto.

Lo recuerda como un pequeño de tres kilogramos que estaba envuelto en una manta y que se aferraba a vivir, porque desde el momento que comenzó a escarbar, el pequeño le agarró la muñeca y dejó de llorar.

En forma inmediata, narró que limpió su boca y nariz y luego Milanian llamó al 911 para salvar su vida y recibió ayuda de un conductor que transitaba en el bosque, así como del Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles.

El recién nacido fue llevado al Hospital Huntington Memorial de Pasadena para recibir los servicios médicos, debido a que había estado entre la tierra y  el pequeño requería ser alimentado.

El tiempo pasó y el niño fue adoptado por una familia que le dio hogar y que actualmente cursa la carrera de Periodismo en Arizona. Su nombre es Matthew Whitaker que es un joven fuerte y robusto.

Limpió su boca y nariz y luego Milanian llamó al 911 para salvar su vida.

Con los años, la mujer recordaba el momento de rescate del niño en el bosque y en muchas ocasiones trató de localizarlo sin suerte. En tanto,  ella quedó tan conmovida que se involucró con causas de ayuda a huérfanos y madres solteras.

Los padres adoptivos le contaron su origen al joven cuando ya era adulto y esta historia debía tener un final feliz.

De acuerdo con Los Ángeles Times, un productor del programa radial “On Air con Ryan Seacrest” conoció la historia del bebé rescatado de una tumba e hizo un poco de trabajo de detective. La madre de uno de los amigos de Whitaker escribió a la estación, explicando la historia y solicitando un kit de ADN de 23andMe, para que el joven pudiera saber algo más sobre su ascendencia.

El productor leyó una noticia del LA Times publicada en 1998, en la que se relataba el hallazgo del bebé por parte de Milanian, y entonces se propuso reunirlos.

Después de meses de esfuerzo logró que Milanian y Matthew  tras 20 años de esta trágica historia se conocieran.

La mujer lloró en el reencuentro con ese bebé, y después de responder a varias interrogantes, ella y el joven se trasladan a la tumba en donde ella lo encontró y salvó su vida. 

Durante el programa contó todo lo que sucedió ese día, “la temperatura corporal de Whitaker había descendido a 80 grados y, cuando llegó al hospital, fue inmediatamente tratado por hipotermia severa. Los médicos creían que el tamaño del niño (pesaba siete libras y 12 onzas) fue lo que le permitió sobrevivir”.

El bebé tuvo una notable recuperación y, en ese momento, el director médico neonatal del Huntington Memorial Hospital lo describió como "en realidad, casi un milagro". Las enfermeras lo llamaron "Baby Christian".

“La temperatura corporal de Whitaker había descendido a 80 grados y, cuando llegó al hospital, fue inmediatamente tratado por hipotermia severa. Los médicos creían que el tamaño del niño (pesaba siete libras y 12 onzas) fue lo que le permitió sobrevivir”

Unos días más tarde, Milanian fue a ver al bebé, y lo observó con lágrimas en los ojos mientras el pequeño dormía sobre su vientre, en una incubadora. Ella no lo adoptó porque había aparecido en las noticias, y temía que alguien pudiera encontrarlo fácilmente.

Aun así, Milanian esperaba mantener el contacto, y después de su visita recurrió repetidamente a los servicios infantiles para ver a Whitaker. Finalmente, después de un año de intentos, le dijeron que había sido adoptado y que no podría visitarlo.

"Fue la experiencia más frustrante", recordó Milanian. "Tenía la esperanza de que él me encontraría, de la misma manera en que nos encontramos ese día".

Whitaker creció en un hogar lleno de amor, en Gardena, sin conocer la historia de cómo lo habían hallado. La única conmemoración de ese momento estaba en su segundo nombre: Christian.

Ambos lloraron sin parar y después de ese emotivo encuentro acordaron verse con frecuencia y que Milanian lo acompañará en su graduación.

Quedaron en contacto y también se reunirán en la graduación universitaria de Whitaker.

El feliz encuentro de Milanian y Matthew Whitake, 20 años después de salvarle la vida. (Foto: Latimes)