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España.- Cuando se desea comer huevo, viene a la mente sus dos partes principales, la clara y la yema. Sin embargo, ahora parece que una tercera, que solemos despreciar, está ganando protagonismo en la nutrición: la cáscara. Su punto fuerte es un alto contenido en calcio que la convierte en un remedio natural contra la osteoporosis, sobre el que se sigue investigando.

Por su aspecto a simple vista es bastante lógico pensar que la cáscara tiene un elevado porcentaje de calcio en su composición. Y así es, ya que contiene un 95% de carbonato cálcico, además de proteínas y minerales. Concretamente, está formada de cristales que le dan su forma ovalada. Aunque es bastante dura, ya que es una membrana semipermeable que permite el paso del aire y la humedad a través de unos 17 mil poros que cubren su superficie, informa el portal La Vanguardia.

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Esa misma permeabilidad hace que exista el riesgo de contaminación por bacterias, que pueden adherirse a ella. Ahí entran las membranas interior y exterior. Esta última es la cutícula, que no se aprecia a simple vista y que actúa como pantalla para evitar que el polvo y las bacterias penetren a través de los poros y dañen el interior del huevo.

La otra es esa membrana blancuzca que insiste en pegarse a la clara del huevo duro y hay que retirar. Ambas, que son flexibles y fuertes, tienen proteínas como el colágeno y la queratina y pequeñas partes de sulfato de condroitina, glucosamina, aunque en cantidades poco significativas.

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Parece que ingerir la cáscara de huevo machacada, incluidas las membranas, es uno de los remedios más eficaces contra la descalcificación. La de un solo huevo provee de unos 2 gramos de calcio (para hacernos una idea comparativa, un vaso de zumo de naranja tiene unos 11 miligramos).

Los estudios

Investigaciones clínicas indican que reduce los dolores asociados a la osteoporosis y mejora la movilidad de los pacientes. Debido a su efecto positivo en huesos y cartílagos, se está experimentando su eficacia para crear materiales para injertos, ya que combinando sus proteínas con una sustancia denominada hyalurón, se están consiguiendo formas mejoradas de regeneración e ingeniería de tejido óseo.

Todo parece indicar que el esqueleto no es la única parte del cuerpo humano que puede beneficiarse de las propiedades de la cáscara de huevo. Se le atribuye efectos paliativos de la acidez de estómago y la indigestión.

El calcio, además, contribuye a regular el ritmo cardíaco,y controla los niveles de magnesio, fósforo y potasio en sangre. Y la membrana interior, según algunos estudios, actúa sobre los ligamentos y es una buena terapia alternativa para la artritis, lupus, gota y dolor de espalda si se ingiere de forma regular y prolongada.

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Bacterias peligrosas

Aunque no todo van a ser buenas noticias. Y es que, a pesar del trabajo protector de las membranas que componen la cáscara de huevo, suelen depositarse en bacterias tan peligrosas, y relativamente frecuentes, como la salmonela o la que causa la gastroenteritis. Así que la higiene juega un papel básico si se quiere aprovechar en casa las cáscaras de huevo. Hay quien propone como alternativa más segura usar las cáscaras machacadas para incorporarlas a la tierra en la que se cultivan plantas comestibles.

Pero si alguien quiere probar su eficacia, debería seguir unos pocos pasos muy sencillos, aunque indispensables para evitar riesgos.Lo primero que hay que hacer es hervir las cáscaras, ya limpias, durante unos cuantos minutos. Dejarlas secar y luego meterlas en el horno durante una hora.

Por último hay que machacarlas bien en un molinillo, picadora o a mano y combinarlo con yogur, leche, pasta, pan, pizza o carne empanada. Lo que no es recomendable ni agradable es comérselo solo a cucharadas.

Según los investigadores, tiene otro efecto positivo, que es c ontribuir a la remineralización del esmalte dental dañado. Según un artículo publicado en Journal of Clinical Dignostic Research, se consigue al mezclarlo con una solución de glicerina y de gel de metilcelulosa.