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Reino Unido.- En vísperas de la boda real, los príncipes Harry y William decidieron dar un saludo a todos los británicos que esperan en el castillo Windsor.

Las personas los recibieron entre aplausos y gritos, mientras que ambos hermanos escuchaban con atención los buenos deseos, así como se dejaban fotografiar por decenas de fotógrafos y fans que se encontraban presentes.

De esta forma, el castillo de Windsor, el favorito de la reina Isabel II para pasar sus fines de semana, volverá a ser escenario de una boda real este sábado: la de  Enrique de Gales y Meghan Markle, según el portal El País.

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Ubicado en el condado de Berkshire, a una hora en tren desde Londres, el castillo Windsor forma parte de la historia de la familia real británica desde que comenzó su construcción en el siglo XI, tras la conquista normanda de Inglaterra por Guillermo I el Conquistador. A día de hoy es la segunda residencia real europea más antigua después del Real Alcázar de Sevilla y uno de los mejores exponentes del estilo gótico perpendicular.

Pero lo impresionante del escenario no restará protagonismo a los novios del año, Enrique de Inglaterra y Meghan, que se darán el sí quiero en la capilla de San Jorge, construida por Enrique III en el siglo XIV. El conjunto ocupa cinco hectáreas, tiene cerca de setecientas habitaciones, tres túneles secretos, 150 empleados y una cocina que es la más antigua del país y se encuentra a pleno rendimiento, incluidos sus relojes, que suelen estar adelantados cinco minutos para que la comida siempre llegue en punto a la mesa.

El día 19, sólo 2 mil 640 privilegiados presenciarán la llegada de los novios tras el enlace desde los terrenos del Castillo de Windsor, pero el castillo —o al menos algunas partes del mismo— está abierto a las visitas del público.