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MÉXICO.- El mundo del narcotráfico en México, además de dinero, lujos, crímenes y disputas, está envuelto en la llamada "narco cultura", que engloba desde música, hasta estilo de vida, incluso para personas no pertenecientes al crímen organizado (quienes disfrutan de escuchar corridos alusivos al narco).

Es un fenómeno presente en la vida cotidiana, que puede verse en la calle, en Internet, casi en cualquier lugar de la ciudad, cuando un coche pasa y lleva consigo música referente al narcotráfico, informó el portal Vanguardia.

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Las mujeres se han visto involucradas en el narco, por diversas circunstancias. Llama la atención la manera en que se destaca su papel en la música popular referente al crimen organizado.

Se les conoce como "buchonas", y están dispuestas a compartir los riesgos del crimen a cambio de "bienestar".

Son como un trofeo que a los hombres les gusta mostrar. Son bellas, de cuerpo escultural, les encanta el dinero, vivir lujosamente, y por ello se mezclan con narcotraficantes, algunas veces en sociedad o como sicarias, pero también como parejas sentimentales.

Las mujeres se han visto involucradas en el mundo del narco, por diversas circunstancias...

El término "buchón, buchona" se define en el diccionario vinculado al palomo o paloma domésticos que inflan el buche desmesuradamente, es decir, abultamiento del pecho.

Grandes senos, nalgas abultadas y cintura reducidas. Pelo lacio bien cuidado y planchado. Labios con colágeno y cejas delineadas. Vestimenta extravagante.

Las "buchonas" son clientes frecuentes de cirujanos plásticos, para aumentar su busto, nalgas, o estilizar su cintura. Dedican mucho tiempo y dinero en su estética, característica por llevar tacones altos, ropa de diseñador, uñas postizas, maquillaje llamativo, cabello bien cuidado, planchado o teñido.

A este tipo de mujeres, se les denomina de formas coloquiales como “Buchonas”, parejas de narcotraficantes que se exponen a número elevado de cirugías estéticas para mejorar su aspecto físico, buscando la perfección. Son parte de un nuevo estrato social en el que se mimetizan conviviendo con los criminales.

Se someten a un peligroso ambiente de seducción, la puerta a un mundo de supuesto bienestar al ser sus novias, amantes o esposas, estas mujeres disfrutan del dinero ilegal que obtiene un narcotraficante. Por ello es común verlas posar en las redes sociales con ropa y accesorios de diseñador, automóviles de lujo o viajando a diversas partes del mundo, sin remordimiento alguno.

Blanco de ataques y venganzas

También se les puede observar posando en fotografías con fajos de dólares, ostentosas joyas y armas, ya sea corta o larga, de alto calibre. Ranchos, caballos, casas, todo lo que el dinero del tráfico ilícito de drogas pueda comprar.

Son las buchonas, les gusta la fiesta y gastan dinero a manos llenas en establecimientos en los que se divierten al ritmo de los narcocorridos o la música de bandas gruperas.

Estas mujeres son en muchas ocasiones el blanco de los ataques y de las venganzas de rivales de su pareja. Así, muchas de estas jóvenes superan la pobreza en la que nacieron, informó el portal Sin Embargo.