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ESPAÑA.- Durante la promoción de su nueva película, No te preocupes, no llegará lejos a pie, el director Gus Van Sant ha concedido una entrevista al medio cinematográfico IndieWire donde ha entrado en detalles sobre Brokeback Mountain (2006), que él estuvo a punto de dirigir. 

Van Sant ya había realizado una de las grandes cintas LGTB de los años noventa, Mi Idaho Privado (1991, con Keanu Reeves y el fallecido River Phoenix) y, por cierto, también le ofrecieron a él Call me by your name antes de que terminase en las manos de Luca Guadagnino.

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Cuando preparaba Brokeback Mountain sintió que para que una historia de ese tipo llegase al gran público tendría que hacerlo con un reparto de rostros muy conocidos. Sin embargo, “nadie quería hacerla”, declaró Van Sant a IndieWire. “Se lo pedí a todos los habituales: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Matt Damon, Ryan Phillippe”. Una versión que posteriormente confirmó al medio la productora y guionista Diana Ossana. “Rechazaron el proyecto por varias razones”, declaró Ossana.

Hasta no hace demasiados años interpretar a un personaje gay era algo impensable para un gran actor de Hollywood. Algo que podría dinamitar su imagen y arruinar su carrera como galán, basada en el extraño precepto de que todas sus seguidoras sueñan con que tal vez, un día, el chico guapo de la pantalla pueda ser su novio.

Todo eso, claro, era antes de que interpretar a un personaje LGTB casi fuera una vía directa a la nominación al Oscar (Heath Ledger y Jake Gyllenhaal acabaron siendo ambos nominados por Brokeback Mountain, Timothee Chalamet lo fue por Call me by your name y Armie Hammer se llevó las mejores críticas de su carrera también por esta última). 

¿Alguno de estos cuatro actores podría haberse negado a interpretar el papel por tratarse de un personaje gay? No parece el caso de Ryan Phillipe, que ya en 1993 interpretó al primer adolescente gay de la televisión estadounidense (en el culebrón diario One life to live). Matt Damon lo haría mucho después, en Behind the candelabra (2013), en la que interpretó al novio de Liberace. Leonardo DiCaprio también lo hizo en Total eclipse (1995), donde daba vida al poeta Rimbaud. Brad Pitt es el único de todos ellos que, por ahora, nunca ha dado vida a un personaje homosexual.

Hay algunos actores en Hollywood que han declarado abiertamente que no les gustaría interpretar a personajes que se enamoren de otros hombres. Por ejemplo, Mark Wahlberg. El propio Wahlberg también rechazó Brokeback Mountain. “Leí quince páginas y me asusté”, declararía después. Samuel L. Jackson comentó durante una entrevista en Playboy que no le gustaría interpretar a un gay. Y Will Smith casi lo hizo una vez: en su primera película, Seis grados de separación (1993) había en el guión una escena en la que su personaje besaba a otro hombre, pero él se negó a hacerlo. Dijo que “asustaría” a sus admiradores. Ian McKellen, abiertamente gay y activista LGTB, y que también aparecía en aquella película, se vengó de aquello casi 20 años después, cuando en una alfombra roja le plantó un beso en los labios. “Es un gran actor, pero hizo algo muy estúpido”, declaró después McKellen. 

Con información de El País.