Por Rafael R. Deustúa

 El éxito de “Wonder woman” se lo atribuyeron por igual a Gal Gadot, protagonista y Patty Jenkins, la directora, pues fue tan importante una fuerte protagonista como una dirección femeninas. Pero no basta con contratar actrices y una directora para lograr una buena película, aunque en el caso de “Mi ex es un espía” sus errores pueden tomarse como parte de la diversión.

Audrey pasa su cumpleaños número 30, lamentando que su novio Drew la cortara vía mensaje de texto, pero animada por Morgan, su mejor amiga. Al día siguiente Drew reaparece para confesar que es un agente de la CIA en una misión y debe llevar a Viena un paquete con información vital, momento en el cual es asesinado. Las dos amigas deciden completar la misión por su cuenta.

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 El libreto, coescrito por la directora Susanna Fogel y David Iserson, no es en lo absoluto original y en muchos aspectos es predecible. Tiene el sospechoso aire de un viejo guión rechazado al que decidieron dar el giro feminista cambiando el sexo algunos personajes, o bien fue mero sarcasmo que los personajes masculinos sean bidimensionales como una chica Bond -y básicamente tengan la misma función. Lo levantan varias buenas secuencias, todas humorísticas y la constante improvisación de Kate McKinnon.

 El problema de la dirección de Fogel es que pegó a la fuerza los géneros cinematográficos, no los fusiona. Las escenas de acción están muy bien elaboradas, tanto que cuando en la toma siguiente hay un chiste se rompe por completo el ritmo narrativo. Hay buenas secuencias de humor interrumpidas por una muerte brutal y eso también rompe la vibra que se había creado.

 La solución, como espectador, es no tomarse en serio nada, para disfrutar las escenas según vengan.

 Las actuaciones de Mila Kunis y Kate McKinnon son distintas y se compensan. Kunis tiene un personaje más “normal” y funciona como protagonista, pero las extravagancias de McKinnon roban cámara y aplausos constantemente. Justin Theroux, Sam Heughan y Hasan Minhaj tienen roles más bien plásticos, pero sobretodo los dos primeros sólo debían verse galanes. Gillian Anderson tiene una breve pero divertida aparición.

 En general “Mi ex es un espía” es la película que vista con ojo crítico es nefasta pero como entretenimiento es buena.