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Madrid, España.- Muchas personas suelen comer de más, cuando lo hacen en compañía de la familia o amigos. La ciencia ha demostrado que esto ocurre porque están influenciados por sus compañeros de mesa a la hora de comer. 

Una serie de estudios de los 80, llevados a cabo por el psicólogo especialista en hábitos alimentarios John de Castro, evidenciaron las influencias del entorno en la comida; y en 1994, este mismo especialista recopiló datos de más de 500 personas que registraban todo lo relativo a sus comidas diarias y el contexto en que las comían (en compañía o en solitario), informa el portal Vanguardia.mx.

Los resultados demostraron claramente que se come más estando con alguien. De Castro denominó el fenómeno “facilitación social” y lo describió como la “influencia individual más importante y omnipresente sobre la alimentación”. Sus estudios mostraron también que al ser más largas las comidas en grupo, se ingiere más por ese tiempo extra que se está sentado en la mesa.

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(Internet)

En este mismo sentido se posiciona Mercè Gonzalo, nutricionista, consultora en alimentación y licenciada en Ciencia y Tecnología de los Alimentos. “La comida siempre está influenciada por el contexto social. Cuando comemos solos tenemos menos motivación para preparar alimentos elaborados y atractivos. Cuando estamos solos nos 'aburrimos' antes de comer. Cuando lo hacemos acompañados y el momento es distendido, el tiempo de la comida se acaba alargando, e ingerimos más cantidad de alimento”, señala.

Cuando cenamos en grupo, la mayoría de las veces, no nos paramos a pensar, nos lanzamos a pedir otra entrada o postre. Todo esto llevó a Peter Herman, psicólogo especialista en alimentación de la Universidad de Toronto, a proponer su “hipótesis festiva”: la indulgencia forma parte de las comidas sociales, y así todos podemos comer más sin culpas.

Otro de los numerosos estudios sobre esta cuestión, llevado a cabo por la Universidad de Nagoya, en Japón, demostró que los alimentos saben mucho mejor cuando comemos con alguien. Concretamente especificaba que la dulzura se potencia en un 25%, el sabor en un 21% y la percepción de calidad en un 12%.

Quizás por todo eso nos guste compartir mesa a la hora de la comida o de la cena. Aunque no nos comportamos igual con amigos o familia que con colegas de trabajo o jefes. La nutricionista Mercè Gonzalo apunta que, “nuestra actitud en un restaurante se verá fácilmente influenciada por el resto de comensales. Si los demás se contienen, tenderemos a contenernos, si comen más, nosotros tenderemos a hacer lo mismo”.