Agencia
BRASIL.- La ola de violencia que se registra en Río de Janeiro subió un escalón la noche del miércoles, tras el asesinato de la concejal y activista por los derechos humanos Marielle Franco, en un acto con todas las características de un atentado.

Franco, de 39 años, viajaba en un coche con su conductor y una asesora, cuando otro automóvil se puso a su lado y disparó hasta nueve tiros antes de huir, en pleno centro de la ciudad. La concejal y el chófer, Anderson Pedro Gomes, murieron en el acto, mientras que la asesora sufrió únicamente heridas leves. El asesinato provocó varias reacciones y protestas en todo el país contra un acción que el propio presidente, Michel Temer, calificó de "atentado a la democracia", informa el portal El País.

También te puede interesar: Tiroteo deja un muerto en el aeropuerto de Bastia, Francia

Marielle Franco venía de intervenir en un acto por los derechos de las mujeres negras en el barrio de Lapa, en el centro de Rio. Pocos minutos después, los asesinos la interceptaron en la calle Joaquim Palhares, en la zona conocida como Estácio y comenzaron a disparar por la ventanilla de atrás del coche con el claro objetivo de alcanzar a la concejal, que recibió cinco disparos, según el diario carioca O Globo.

Incluso en una ciudad tan acostumbrada a la violencia como Río, el crimen provocó una fuerte conmoción ya que presenta algunas características inéditas hasta ahora. Si bien los muertos se cuentan a diario, son en la mayoría de las ocasiones producto de enfrentamientos entre la policía o entre grupos de traficantes en disputa por un territorio que en muchas ocasiones se cobran la vida de vecinos como víctimas colaterales.

Marielle Franco y su formación política, el izquierdista Partido Socialismo y Libertad (PSOL), eran uno de los mayores críticos con la intervención militar. La propia concejal había sido designada ponente de la comisión constituida recientemente en la cámara municipal de Río para fiscalizar la actuación del Ejército. Franco también había denunciado en los últimos días la actuación policial en la favela de Acari, donde dos jóvenes murieron, según los vecinos, por agentes de las fuerzas de seguridad.

La denuncia de los abusos policiales en los barrios más pobres de la ciudad y la defensa de los derechos de las mujeres negras eran una de las principales actividades de Franco, nacida ella misma en A Maré, un enorme complejo de favelas castigado como pocos por la miseria y la violencia. En las últimas elecciones municipales fue la quinta concejal más votada de la ciudad.

En la misma noche del miércoles, se fueron concentrando en el lugar del crimen otros activistas y compañeros del PSOL, en medio de escenas de gran emoción.