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CIUDAD DE MÉXICO.- Según un estudio reciente, los miembros de una pareja sienten mutuamente sus respectivas emociones cuando éstas son positivas. Esta es la conclusión a la que ha llegado una investigación realizada por la psicóloga familiar estadounidense Chrystyna D. Kouros, publicada el pasado 23 de febrero en la revista científica Family Process.

La investigación concluye que las emociones positivas afectan de forma beneficiosa a las relaciones matrimoniales, mientras que las negativas, incluso si se deben a circunstancias ajenas al matrimonio, repercuten nocivamente en el entendimiento de los cónyuges.

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La conclusión es válida para cualquier relación interpersonal, pero, como señala Kouros, el efecto es mayor cuando se trata de un matrimonio, pues en este caso el entendimiento es esencial para una buena convivencia.

La psicóloga también señala que cualquier emoción en uno de los miembros del matrimonio tiene un efecto directo en su acompañante y que, por lo tanto, es recomendable entender cuándo tu pareja no se siente bien, aunque no siempre es tarea sencilla. El consejo que Kouros da a las parejas es tratar de no enojarse y observarse el uno al otro. En el momento en que notemos algo inusual en nuestra otra 'mitad' —aconseja la doctora—, debemos preguntarnos qué ha sucedido y cómo podemos ayudar a mejorar el estado de ánimo de nuestra pareja.

Otro estudio

Cada vez es más común que los matrimonios terminen en divorcio, ya sea que las cifras han sido exageradas o no, todas las relaciones a largo plazo tienen sus complicaciones.

Pero un estudio, publicado recientemente en el diario Psychological Science, demostró un enfoque novedosos a la terapia en pareja – e involucra animales bebés, informa Muy Interesante.

Los investigadores, de la Universidad Estatal de Florida, descubrieron que al mostrar fotos de sus parejas a los participantes, mezcladas con imágenes (como fotos de cachorros, conejos bebés y atardeceres) y palabras positivas, podían cambiar la forma en que las parejas se sentían uno respecto a otro. Y los compararon con un grupo de control, participantes que vieron imágenes y palabras neutrales.

Los autores utilizaron una intervención llamada condicionamiento evaluativo, una técnica bien estudiada en donde asociaciones negativas o positivas con un estímulo cambian basándose en la presencia de otro estímulo negativo o positivo.

En el caso del experimento, después de ocho semanas, las parejas a quienes mostraron asociaciones positivas reportaron reacciones más positivas respecto a su pareja a comparación de cómo se sentían al inicio del estudio. Las parejas en el grupo neutral no experimentaron el mismo auge.