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CIUDAD DE MÉXICO.- Cada vaso de refresco de cola tiene el equivalente a 14 cucharadas de azúcar. Como es imposible que una persona pueda beber eso, se le pone ácido fosfórico para neutralizar el endulzante y hacer posible su consumo, señaló la experta

Los refrescos, incluso los bajos en azúcares, contienen sustancias cuyo consumo frecuente ha sido asociado a distintos padecimientos. El aditivo E 150, un colorante de bebidas de cola, se ha asociado con depresión, anemia y confusión; el gas carbónico, con adicción sicológica; el ácido benzoico, con alergias, hiperactividad en niños, asma, Alzheimer, deterioro cognitivo y envejecimiento prematuro, y la cafeína, con el aumento de la excreción urinaria de calcio, magnesio y electrolitos, que causan deshidratación, según la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), informó Vanguardia MX.

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Quienes acostumbran a consumir bebidas light tienen tres veces más riesgo de padecer Alzheimer, informaron investigadores de la Universidad de Bostón.

Recién se ha afirmado que las personas que toman más de dos bebidas azucaradas al día o más de tres refrescos gaseosos a la semana tienen menor volumen cerebral y un hipocampo contraído, de acuerdo con Laura Moreno Altamirano, investigadora del Departamento de Salud Pública de la UNAM.

Cada vaso de refresco de cola tiene el equivalente a 14 cucharadas de azúcar. Como es imposible que una persona pueda beber eso, se le pone ácido fosfórico para neutralizar el endulzante y hacer posible su consumo, señaló la experta.

Investigadores liderados por Matthew Pase, de la Universidad de Boston, señalan que quienes acostumbran consumir bebidas light tienen tres veces mayor riesgo de padecer Alzheimer.

Se estima que México se encuentra entre los tres países donde más se consume refrescos de cola, en promedio, se beben 114 litros por persona al año. Por ello, Moreno Altamirano dijo que es importante tener conciencia de los peligros de consumir estos productos. Se trata del negocio de una empresa muy poderosa, pero algo se tiene que hacer; sobre todo trabajar con los niños y las familias, que se enfrentan, en muchos casos, a la falta de agua potable, a la agresividad de la publicidad y a la falta de regulación de estos productos.

El azúcar de estas bebidas, además, se asocia a obesidad, diabetes, síndrome metabólico, envejecimiento prematuro, enfermedades cardiovasculares, cáncer y problemas renales. Y en conjunto con la cafeína produce adicción, y con el ácido fosfórico, desmineralización ósea y caries.

La industria vende sus productos como si fueran inocuos para la salud. Nos ha confundido increíblemente haciéndonos creer que son beneficos, aunque se trate de productos ultraprocesados, que no sólo tienen poca o nula calidad nutricional, sino que sus componentes aumentan el riesgo de ocurrencia de enfermedades.