Agencias
ESTADOS UNIDOS.- Donald Trump intentó este jueves la distensión. En una breve comparecencia ante los periodistas en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos trató de apaciguar al líder norcoreano, Kim Jong-un, con quien tiene un cara a cara en Singapur el 12 de junio. 

De acuerdo con el portal El País, con este afán, desmintió a su consejero de Seguridad Nacional, John Bolton, que había comparado la desnuclearización de Corea del Norte con el caso de Libia, e insistió en que EEUU respetará la permanencia de Kim y que incluso está dispuesto a conceder ayuda económica al régimen.

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El mensaje de Trump llega después de que Pyonyang diese una inesperada sacudida a las negociaciones con EEUU. Tras meses de gestos de buena voluntad, el pasado martes los norcoreanos amenazaron repentinamente con cancelar la cumbre y adujeron como motivo unas declaraciones del Bolton, en las que recomendaba que Pyongyang adoptase el “modelo libio” de desnuclearización. Un ejemplo sangrante en la medida en que tras cerrar su programa nuclear en 2003, el régimen libio cayó y su líder, Muamar el Gadafi, fue asesinado.

Tras meses de gestos de buena voluntad, el pasado martes los norcoreanos amenazaron repentinamente con cancelar la cumbre.

“Si Estados Unidos nos acorrala y exige unilateralmente que nos deshagamos de nuestro programa nuclear, dejaremos de tener interés en las conversaciones y tendremos que reconsiderar si aceptamos la próxima cumbre estadounidense-norcoreana”, indicó en un comunicado de viceministro de Exteriores, Kim Kye-gwan. Para subrayar su enfado, Pyonyang interrumpió sus conversaciones con Corea del Sur.

En Washington se interpretó la amenaza como una estratagema negociadora. Los portavoces estadounidenses mantuvieron la sangre fría y el propio Trump evitó el encontronazo. “El modelo libio no es el que queremos para Corea del Norte; allí diezmamos el país. Con Kim sería diferente, su nación se volvería rica; sería como Corea del Sur en términos de industria, porque son gente increíble, muy trabajadora. De verdad, si hay acuerdo, Kim sería muy, muy feliz. ”, dijo el mandatario, aunque no pudo evitar lanzar un pequeño puñal: “Solo si no hay acuerdo, vendría el modelo libio”.

En sus palabras, el presidente vinculó el cambio de postura de Corea del Norte con las negociaciones que ahora mismo mantiene China con EEUU para evitar una guerra arancelaria. “He negociado mucho y sé lo que es un acuerdo, todo empezó después de la vista de Kim a China”, señaló, dando a entender que Pekín quiere usar a Pyonyang como arma de presión frente a Washington.