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CIUDAD DE MÉXICO.- Aguatenango es una comunidad en el municipio de Venustiano Carranza en Chiapas, donde 8 de cada 10 personas se encuentra en situación de pobreza y donde una gran parte de la población se dedica al bordado estilo rococó, a hacer margaritas, nudos, crucetas o cadenas en el telar de cintura, pero apenas ganan 150 pesos por prenda.

De acuerdo con una investigación de Animal Político, Zara, una de las marcas de moda rápida más conocidas en todo el mundo; incorporó a su catálogo una chamarra con el bordado tradicional de la comunidad de Aguacatengo.

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Se trata del segunda ocasión que la empresa utiliza textiles tradicionales sin tomar en cuenta a las artesanas, en 2016 lo hizo con una blusa de la misma comunidad. Bordadoras de la comunidad afirmaron que unos empresarios chinos compraron las blusas con el diseño que ahora se ve reproducido en la marca española.

Se trata de un plagio y una muestra de que a estas marcas “no les llega el mensaje de que tienen que ser respetuosos con las comunidades”, aseguró Adriana Aguerrebere, directora de la organización Impacto, encargada de vincular a productores y consumidores para generar comercio ético.

El portal Animal Político solicitó una postura al respecto a la marca Zara, pero no hubo respuesta.

Este es el diseño original de la comunidad. (Organización Impacto)

Sólo entre 2012 y 2017 ocho marcas internacionales han plagiado los bordados de artesanas mexicanas, según una revisión de la organización Impacto, pero la lucha parece inagotable.

La protección al conocimiento colectivo de una comunidad como lo son los bordados es complejo toda vez que no se puede registrar como derecho de autor ni denominación de origen. No hay una única persona que pueda atribuirse la autoría porque se trata de conocimientos que se transmiten de generación en generación.