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Ciudad de México.- Los pies son una parte del cuerpo vulnerables a las complicaciones de la diabetes, pues las llagas o úlceras en estas extremidades pueden empeorar rápidamente. 

De acuerdo con el portal de noticias El Debate, las úlceras en los pies son la razón más común de las hospitalizaciones para personas con diabetes. Pueden tardar semanas o incluso varios meses en sanar. Las úlceras diabéticas a menudo son indoloras. 

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Cuando aparecen úlceras en los pies, es importante recibir atención inmediata. Más del 80 por ciento de las amputaciones comienzan con úlceras en los pies. Una úlcera que no cicatriza y que provoca una lesión extensa en los tejidos y huesos puede requerir la extirpación quirúrgica (amputación) de un dedo, el pie o una parte de la pierna.

Algunas personas con diabetes corren más riesgo que otras. Los factores que aumentan el riesgo de amputación comprenden:

Niveles altos de azúcar en sangre

Fumar

Lesión a los nervios de los pies (neuropatía periférica)

Callos o callosidades

Deformidades de los pies

Mala circulación sanguínea en las extremidades (enfermedad arterial periférica)

Antecedentes de úlceras en los pies

Una amputación anterior

Deterioro de la visión

Enfermedad renal

Presión arterial alta, más de 140/80 milímetros de mercurio (mm Hg)

Esto es lo que tienes que saber para mantener los pies sanos, los signos indican que tienes que consultar con un médico y qué sucede si es necesario efectuar una amputación.

Cómo prevenir las úlceras en los pies


La mejor estrategia para prevenir las complicaciones de la diabetes, como las úlceras en los pies, es controlar adecuadamente la diabetes con una dieta saludable, ejercicio regular, control del azúcar en sangre y cumplimiento del régimen de medicamentos recetado.

Un cuidado adecuado de los pies ayudará a prevenir problemas con los pies y garantizará la atención médica inmediata cuando surja algún inconveniente. Los consejos para un cuidado adecuado de los pies comprenden lo siguiente:

Inspecciónate los pies a diario. Revísate los pies una vez al día en busca de ampollas, cortes, grietas, llagas, enrojecimiento, sensibilidad o hinchazón.

Si tienes problemas para alcanzar los pies, usa un espejo de mano para mirar las plantas de los pies. Si te resulta incómodo sostener el espejo, colócalo sobre el piso o pídele ayuda a otra persona.


Lávate los pies todos los días. Lávate los pies a diario con agua tibia (no caliente). Sécalos suavemente, en especial entre los dedos. Usa una piedra pómez para frotar con cuidado la piel de la zona donde suelen formarse callosidades.


Espolvorea talco o almidón de maíz entre los dedos de los pies para mantener la piel seca. Usa una loción o crema humectante sobre el dorso y la planta de los pies para mantener la piel suave. Prevenir el agrietamiento de la piel seca ayuda a impedir el ingreso de las bacterias.


No elimines las callosidades u otras lesiones de los pies tú mismo. Para evitar lesionar la piel, no uses limas para uñas, cortaúñas ni tijeras para uñas sobre las callosidades, los callos, los juanetes, ni en las verrugas. No uses productos químicos para eliminar verrugas. Consulta con tu médico o especialista en pies (podólogo) para eliminar cualquiera de estas lesiones.

Córtate las uñas con cuidado. Córtate las uñas rectas. Lima los bordes filosos con cuidado, con una lima de uñas. Si no puedes cortarte las uñas tú mismo, pídele ayuda a una persona encargada del cuidado.

No camines descalzo. Para prevenir lesiones en los pies, no andes descalzo, ni siquiera dentro de la casa.
Usa calcetines secos y limpios. Usa calcetines fabricados con fibras que alejen la transpiración de la piel, como fibras acrílicas especiales y de algodón, no nailon. Evita los calcetines con elásticos ajustados que reduzcan la circulación, o los calcetines con costuras que puedan irritar la piel.

Compra zapatos que calcen bien. Compra calzado cómodo que brinde apoyo y que amortigüe el talón, el arco y el pulpejo del pie (región metatarsiana). Evita el calzado ajustado y los tacos altos o los zapatos estrechos que aprietan los dedos del pie.

Si un pie es más grande que el otro, elige el talle adecuado para el pie más grande. El médico puede recomendarte calzados especialmente diseñados (zapatos ortopédicos) que se ajustan a la forma exacta de tus pies, los amortiguan y distribuyen el peso del cuerpo en forma pareja.

No fumes. El tabaquismo empeora la circulación y disminuye la cantidad de oxígeno en la sangre. Estos problemas circulatorios pueden hacer que las heridas sean más graves y que la cicatrización sea deficiente. Habla con tu médico si necesitas ayuda para dejar de fumar.

Programa controles periódicos de los pies. El médico o podólogo puede inspeccionar los pies en busca de signos tempranos de lesión a los nervios, problemas de circulación u otros problemas en los pies. Programa controles de los pies al menos una vez al año, o más seguido, según la recomendación del médico.

Signos de problemas

Uñas encarnadas

Ampollas

Verrugas plantares (protuberancias del color de la piel con manchas oscuras que aparecen en la planta de los pies)

Pie de atleta

Una llaga abierta o sangrado

Hinchazón

Enrojecimiento

Calor en una zona

Dolor (aunque es probable que no sientas nada si tienes una lesión a los nervios)

Decoloración de la piel

Un olor desagradable

Una úlcera que dura más de una o dos semanas

Una úlcera de más de 3/4 de pulgada (2 centímetros)

Un dolor que no mejora rápidamente

Una úlcera tan profunda que puedes ver el hueso por debajo