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CIUDAD DE MÉXICO.- La ansiedad y depresión no sólo se presenta en adultos, también se presenta en niños, por eso es necesario conocer la diferencia entre ambas, detectar a tiempo cualquiera de estas y canalizar el caso con especialistas. 

Muchos niños tienen miedos y preocupaciones, y de vez en cuando se sentirán tristes y desesperanzados. Surgirán miedos intensos en diferentes momentos del desarrollo, y por ello es importante detectarlo a tiempo y acudir con un especialista en el tema, informó el Centro de Control y Prevención de Enfermedades Childrens Mental Health.

Aseguró que los niños pequeños a menudo sienten mucha angustia al separarse de sus padres, aunque estén seguros y al cuidado de otra persona. Cuando los sentimientos de miedo y tristeza son persistentes o extremos podrían deberse a ansiedad o depresión. Debido a que los síntomas son principalmente pensamientos y sentimientos, se les llama trastornos de internalización.

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Ansiedad

Cuando los niños no superan los miedos y las preocupaciones típicos de los niños pequeños, o cuando los miedos y las preocupaciones son tantos que interfieren con las actividades escolares, en la casa o en el juego, puede ser que se diagnostique un trastorno de ansiedad. Ejemplos de los distintos tipos de trastornos de ansiedad incluyen los siguientes:

Sentir miedo al estar separado de los padres (ansiedad de separación).

Sentir un miedo extremo acerca de una situación o algo específico, como los perros, insectos o ir al doctor (fobias).

Sentir mucho miedo de la escuela o de otros lugares donde haya personas (ansiedad social).

Estar muy preocupado por el futuro y acerca de que sucedan cosas malas (ansiedad general).

Presentar reiterados episodios de miedo intenso, repentino e inesperado, que se producen con síntomas como palpitaciones del corazón o dificultad para respirar, o sentirse mareado, tembloroso o sudoroso (trastorno de pánico).

La ansiedad puede presentarse en forma de miedo o preocupación, pero también puede hacer que los niños estén irritables y enfadados. Los síntomas de la ansiedad también pueden incluir problemas para dormir, además de síntomas físicos como fatiga, dolores de cabeza o dolores de estómago. Algunos niños ansiosos no comunican sus preocupaciones y, por lo tanto, los síntomas pueden pasar desapercibidos.

Las afecciones relacionadas incluyen el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno por estrés postraumático. 

Depresión

Sentirse triste o desesperanzado en algunas ocasiones es parte de la vida de todos los niños. Sin embargo, algunos niños se sienten tristes o sin interés en las cosas que antes solían disfrutar, o se sienten indefensos o desesperanzados en situaciones en las que podrían hacer algo para cambiarlas. Cuando el niño siente tristeza y desesperanza persistentes, puede ser que se diagnostique depresión.

Ejemplos de comportamientos que a menudo se observan en niños que están deprimidos incluyen los siguientes:

Sentirse triste, desesperanzado o irritable la mayor parte del tiempo.

No querer hacer cosas divertidas ni disfrutarlas cuando se hacen.

Cambios en los patrones de alimentación: comer mucho más o mucho menos de lo habitual.

Cambios en los patrones del sueño: dormir mucho más o mucho menos de lo normal.

Cambios en el nivel de energía: sentirse cansado y sin fuerzas o tenso e inquieto la mayor parte del tiempo.

Tener dificultad para prestar atención.

Sentirse despreciable, inútil o culpable.

Comportamientos autodestructivos o querer autolesionarse.

La depresión extrema puede hacer que el niño piense en el suicidio o planee suicidarse. En los jóvenes de 10 a 24 años, el suicidio es la principal causa de muerte.

Algunos niños quizás no hablen acerca de sus pensamientos de desesperanza e indefensión, y es posible que no parezcan estar tristes. La depresión también podría hacer que un niño cause problemas o actúe sin motivación, de manera que los demás quizás no noten que está deprimido o lo cataloguen de manera incorrecta como alborotador o perezoso.

Tratamiento para la ansiedad y la depresión

El primer paso del tratamiento es hablar con un proveedor de atención médica para hacer una evaluación. La Academia Estadounidense de Siquiatría Infantil y de Adolescentes (AACAP, por sus siglas en inglés) recomienda que los proveedores de atención médica evalúen a los niños en forma rutinaria para detectar problemas de salud mental y del comportamiento.

Algunos de los signos y síntomas de ansiedad o depresión son los mismos que en otras afecciones, como en el trauma. Hay síntomas específicos, como la dificultad para concentrarse, que pueden ser un signo del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Es importante que se haga una evaluación meticulosa para obtener el mejor diagnóstico y tratamiento. La consulta con un proveedor de atención médica puede ayudar a determinar si la medicación debe ser parte del tratamiento. Los profesionales de la salud mental pueden planificar una terapia que sea la mejor para el niño y su familia.

La terapia del comportamiento incluye la terapia infantil, la terapia familiar o una combinación de ambas. La escuela también puede ser incluida en el plan de tratamiento. En el caso de los niños muy pequeños, la participación de los padres en el tratamiento es clave. La terapia cognitivo-conductual es una forma de terapia que se usa para tratar la ansiedad o la depresión, en particular en niños mayores. Ayuda a que el niño cambie los pensamientos negativos en una forma de pensar más eficaz y positiva, lo cual conduce a un comportamiento más eficaz.

La terapia del comportamiento para tratar la ansiedad puede incluir ayudar a los niños a enfrentar y manejar los síntomas de ansiedad, mientras se los expone gradualmente a sus propios miedos a fin de ayudarlos a aprender que no suceden “cosas malas”. 

Los tratamientos también pueden incluir varias maneras de ayudar al niño a sentirse menos estresado y a estar más sano, como con alimentos nutritivos, actividad física, suficientes horas de sueño, rutinas predecibles y apoyo social.