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BRUSELAS, Bélgica.- La Unión Europea ha desarrollado ya una cierta estrategia sistemática para asumir la situación cuando en los países miembros se dan resultados electorales a contracorriente.

Ayer, los portavoces de la Comisión se limitaban a decir que están a la espera de los resultados definitivos, aun sabiendo perfectamente que no es probable que cambien las líneas generales de lo que ya se sabía a mediodía, es decir, que las principales fuerzas políticas que salen reforzadas de estas elecciones generales en Italia son antieuropeas o como poco bastante euroescépticas.

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Según información del diario ABC, para Bruselas, mientras no se nombre otro gobierno, «Italia ya tiene uno en funciones» con el que no le importa seguir trabajando el tiempo que sea necesario, que en este caso se da por descontado que pueden ser unos cuantos meses.

Margaritis Schinas, el portavoz oficial del presidente Jean-Claude Juncker, dijo que la institución confía ahora en las habilidades del presidente de la República, Sergio Mattarella, para encontrar una salida a este laberinto en el que han puesto al país los electores.

Italia conoce desde hace ya unos años una inestabilidad recurrente y, en los hechos, fue el primer país al que se sometió desde Bruselas a una operación que en 2011 acabó derribando a Silvio Berlusconi para sustituirlo por una sucesión de «técnicos» como el excomisario Mario Monti, con el único respaldo del Parlamento.

En esta ocasión se había hablado de acudir a la figura del actual presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, como un hombre seguro y responsable, que tenía el respaldo del centro-derecha moderado. Pero ni siquiera esa opción es fácil ahora que han sido los extremistas de la Liga los que han obtenido un mejor resultado que Forza Italia.

Luigi Di Maio, líder del Movimiento 5 Estrellas. (El País)

Para Bruselas no hay prácticamente una buena solución, salvo la muy remota de reconstruir en Italia una «gran coalición» a la alemana. Tanto si la mayoría la encabeza el partido más votado, el Movimiento 5 Estrellas, alineado con los eurófobos británicos del UKIP, como la Liga, que está en el mismo grupo que la ultraderechista francesa Marine Le Pen, en cualquier caso es previsible que no pondrán las cosas fáciles.

La dimensión del problema

La diferencia es que Italia no es un país cualquiera, sino que se trata de la tercera economía de la eurozona y que arrastra un problema muy grave de deuda pública. Un movimiento de pánico de los mercados y el sistema financiero de Italia puede revelarse como muy vulnerable.

Las elecciones europeas serán el año que viene y una traslación de estos resultados al Parlamento Europeo puede ser extremadamente tóxica para la estabilidad de las instituciones comunitarias. Hasta ahora el grupo socialista en la Eurocámara ha sido un factor de estabilidad, pero los resultados en Italia confirman claramente la tendencia hacia la disolución de las fuerzas socialdemócratas.

Sin los laboristas británicos -porque salen de la UE-, sin fuerza en Francia ni en Italia, casi desaparecidos en Holanda y de capa caída en Alemania, los socialistas europeos pueden quedar superados por fuerzas populistas y hostiles a las ideas europeas en la próxima legislatura.

Así que por ahora la comisión ha dado a entender que piensa trabajar con el gobierno en funciones, y seguramente aprovechará para intentar adelantar ciertas decisiones estratégicas, pensando en los próximos presupuestos.