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CIUDAD DE MÉXICO.- La administración del presidente, Donald Trump, buscó apaciguar el escándalo luego que el Departamento de Salud (HHS) admitió haber perdido el rastro de al menos mil 475 niños inmigrantes entregados en custodia en Estados Unidos.

En abril pasado, un secretario adjunto en funciones del HHS, Steven Wagner, reportó al Congreso que la Oficina de Reubicación de Refugiados (ORR) había perdido la pista de al menos mil 475 niños inmigrantes, la mayoría procedentes de Centroamérica y que habían llegado solos a la frontera entre México y Estados Unidos.

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El HHS documentó la cifra a partir de una encuesta entre más de siete mil 600 hogares donde habían sido dejados los menores de edad en custodia de adultos que residen en Estados Unidos.

"Estos niños no están 'perdidos', sus patrocinadores simplemente no han respondido o no fueron encontrados cuando se les hizo una llamada voluntaria", señaló el subsecretario del Departamento de Salud, Eric Hargan.

En su aclaración, Hargan hizo notar que las personas que patrocinan o sirven de huéspedes a los menores son sus propios padres o familiares y en todos los casos han sido revisados por posible récord criminal o situación económica. Algunos son indocumentados, según Hargan.

"Éste es el asunto central. En muchos casos HHS ha sido puesto en la posición de reubicar a los inmigrantes indocumentados con los individuos que los ayudaron o arreglaron para que llegaran ilegalmente este país. "Esto empeora la crisis inmediata y crea un incentivo perverso para más violaciones de las leyes migratorias federales", añadió.

"Tener a mil 500 niños, muchos de ellos quizás con patrocinadores que no son consanguíneos, esa es una crisis de derechos humanos".

La administración Trump argumenta que legalmente no tienen la obligación de dar seguimiento a los niños inmigrantes una vez que sean asignados a los hogares.

De acuerdo con cifras oficiales, más del 80 por ciento de los hogares que reciben a los niños corresponden a sus familiares cercanos o incluso padres, pero el restante a adultos sin nexos con el menor. En 2017, unos 40 mil niños inmigrantes fueron dados en custodia.

"Hasta que se arreglen las leyes, el contribuyente estadunidense está pagando el precio por programas costosos que agravan el problema, imponen a los niños en situaciones peligrosas", dijo Hargan.

Pero legisladores y activistas sostienen que una parte del problema es la implementación de políticas de parte de la administración Trump que criminalizan a los inmigrantes o que separan o que busca separar a los padres de sus hijos de sus padres cuando llegan a la frontera.

El procurador de Justicia anunció este mes su nueva política de "tolerancia cero" contra inmigrantes indocumentados y amenazó con la separación de padres e hijos migrantes, como parte de la estrategia de la administración para reducir el reciente repunte de inmigrantes centroamericanos.

"Creo que esta es una crisis de derechos humanos", dijo a medios el legislador demócrata por Nueva York, Adriano Espaillat. "Tener a mil 500 niños, muchos de ellos quizás con patrocinadores que no son consanguíneos, esa es una crisis de derechos humanos".

Espaillat sostuvo que el gobierno federal tiene la responsabilidad de saber dónde están los menores que entrega en custodia.

"Lo que le está ocurriendo a los niños de familias inmigrantes en nuestro país es una crisis de proporciones masivas, solo comparable la que ocurre durante las guerras, conflictos violentos o dictaduras", señaló la directora de la Alianza de Trabajadoras Domésticas (NDWA), Ai-jen Poo.

La NDWA convocó a un Día Nacional de Acción este primero de junio para protestar contra la política de detención y separación de niños inmigrantes.