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ESTADOS UNIDOS.- Casi dos años lleva Mel B. en el ojo público, y no precisamente por sus progresos musicales. La exintegrante de las Spice Girls, el mítico grupo de los años noventa, anunciaba a finales de julio que la banda se volverá a juntar "este año". Pero ahí acaban las noticias que le conciernen en el ámbito profesional: su vida está en la palestra y ahora ha decidido sacarla ella misma.

Este fin de semana, Melanie Brown, de 43 años, ha anunciado que va a entrar en una clínica de rehabilitación a causa de sus adicciones al alcohol y al sexo, y también porque sufre trastorno de estrés postraumático. Lo ha contado ella misma en una entrevista con el diario The Sun poco antes de entrar en la clínica donde tratará de volver a empezar de cero, a partir de septiembre. También ha publicado un tuit donde escribe "El conocimiento es poder", con un enlace a información sobre el trastorno, informa la versión digital del periódico El País.

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La cantante y jurado del programa America's Got Talent ha contado que va a optar por quedarse en Reino Unido. "Los últimos seis meses han sido increíblemente difíciles para mí. He estado trabajando junto a un escritor en mi libro, Brutally Honest (Brutalmente honesta) y ha sido increíblemente traumático revivir una relación sentimental con tantos abusos y enfrentarme a tantos asuntos dolorosos de mi vida. Estoy siendo muy honesta sobre el hecho de beber para paliar mi dolor, pero esa es solo una manera con la que mucha gente enmascara lo que realmente ocurre".

Con esos acontecimientos traumáticos, Brown se refiere a su complicada separación del productor de cine Stephen Belafonte, con quien se casó en Las Vegas en verano de 2007 y cuya separación se hizo pública en marzo de 2016. Un año después Scary Spice consiguió una orden de alejamiento de Belafonte, que según filtraron webs estadounidenses le había pegado (en una serie de abusos que empezaron desde que se casaron), le había obligado a realizar tríos (entre otros con la niñera, que confirmó los hechos en un escrito público de 128 páginas) y había amenazado con hacer públicos vídeos sexuales para hundir su carrera. Brown tuvo que pagarle 7,4 millones de euros y una pensión durante tres años.

Ahora Brown afirma que "a veces es duro lidiar con todas las emociones, pero el problema nunca ha estado en el sexo o el alcohol: subyace bajo todo ello". Para enfrentarse a todo ello, asegura haberse decidido por una clínica en Reino Unido "porque soy muy, muy británica y sé que es lo que mejor va a funcionarme".

 “Todavía sufro, pero si puedo sacar un rayo de luz del dolor del trastorno por estrés postraumático y de todo lo que hacen hombres y mujeres para enmascararlo, lo haré”

"Todavía sufro, pero si puedo sacar un rayo de luz del dolor del trastorno por estrés postraumático y de todo lo que hacen hombres y mujeres para enmascararlo, lo haré. Hablo de esto porque es un problema de gran magnitud para hombres y mujeres"; ha explicado. "No soy perfecta, nunca he pretendido serlo. Pero estoy trabajando en una mejor versión de mí misma por mis hijas, a las que amo más que a mi vida, y para todos los que me han apoyado".

La madre de la artista ha publicado unas palabras de apoyo a su hija en las redes sociales, asegurando sentirse "muy orgullosa" de ella y de haber tenido "la valentía de enfrentar sus demonios". "Sé el infierno por el que está pasando y sé el trauma que ha sufrido y aún sufre. No juzguéis, porque mucha gente sufre trastorno por estrés postraumático y tratan de paliar el dolor como pueden. Estoy orgullosa de su honestidad y de que hable de un asunto que afecta a tanta gente".

La separación de Brown fue tan abrupta que la cantante decidió, en diciembre de 2017, arrancarse la piel del tatuaje que se había hecho en honor a su exmarido en 2010. No eliminó el tatuaje: se quitó la piel en un quirófano, lo que le causó 13 puntos de sutura.

Además, hace un año, se sabía que la cantante no podía pagar a Hacienda, a la que debía entre 300 mil y 550 mil euros. Había derrochado su fortuna, de unos 43 millones de euros, en caros coches de lujo, joyas y relojes de alta gama, colegios de alto standing para sus tres hijas (Phoenix, de 19 años; Ángel, de 11, que es hija también del actor Eddie Murphy; y Madison, hija de Belafonte) o en una isla privada en Virginia.