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MADRID, España.- El triunfo de este domingo de Fernando Alonso en las 24 Horas de Le Mans reconcilia varios relatos, contados en tiempos diferentes: 43 vueltas, 12 años, tres minutos. Sus consecuencias pueden cambiar su futuro.

El primer relato se escribió durante la madrugada del domingo cuando Alonso, 36 años, encaró su segundo relevo de la prueba. Su prototipo, el TS050 número 8 de Toyota que comparte con Sébastien Buemi y Kazuki Nakajima, perdía más de dos minutos respecto al líder, el TS050 número 7 de la misma marca (Mike Conway, José María Pechito López y Kamui Kobayashi), después de que un error de Buemi fuera castigado con una parada de 60 segundos tras exceder el límite de velocidad en una zona lenta, activada por un accidente.

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En la vuelta 170, Alonso decidió echarse al equipo a la espalda y acometer una persecución nocturna y sin tregua. Duró 43 giros y acabó siendo clave para la victoria de coche 8 de Toyota, que nunca antes había logrado el triunfo. Conway cedió 33 segundos y Pechito, un minuto. “Era bastante más rápido que yo”, reconocía luego el argentino.

“De noche hay algún problema con la baja temperatura y yo suelo calentarlos un poco más que ellos”, explicó Alonso sobre su superioridad en ese tramo, en el que ganó prácticamente todos los parciales entre parada y parada.

Doce años es el tiempo que ha pasado desde que Alonso lograra su último Mundial de Fórmula 1 y también su primer GP de Mónaco, uno de las tres patas de la triple corona que solo ha logrado un piloto en la historia, Graham Hill en los años sesenta.

“La triple corona sigue siendo un objetivo muy atractivo que solo un hombre en la historia lo ha hecho”, indicó el español sobre su ambición, antes de hablar sobre una posible participación en las 500 Millas ya el año que viene.

“Es cierto que cuando tienes Le Mans y solo falta uno te llama un poco más. Tengo que pensar después del verano qué puedo hacer pero hoy no quiero ni pensar ni hablar de ello, sería no disfrutar de este momento”. Y mientras se decide, su temporada actual también se divide en dos trayectorias paralelas. Mundial de Fórmula 1 y de Resistencia. En el primero marcha séptimo, sin ninguna opción de pelear por el podio, mientras que en el segundo lleva pleno de victorias, tras su triunfo en las 6 Horas de Spa, también con doblete de Toyota.