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SIRIA.- Sahar Dofdaa tuvo una vida dolorosa, tumultuosa, corta. No llegó al mes de vida. Se fue de este mundo hace menos de una semana con poco más de kilo y medio de peso, los ojos hundidos y las costillas perfectamente visibles sobre su cuerpo debilitado por el hambre.

De acuerdo con El Mundo, la bebé es una de las tres que han muerto en menos de siete días consecuencia de un cerco que se prolonga desde hace casi cuatro años a las afueras de Damasco, y que este mes se ha acentuado como estrategia para que los grupos armados de su interior se rindan.

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El 21 de agosto de 2013, un ataque químico atribuido al Gobierno de Bashar Asad provocó cientos de muertes en el distrito damasceno de Guta Oriental.

Esta vez, lo que sega vidas en masa en ese rincón son enfermedades, perfectamente curables, fruto de la imposibilidad de una alimentación adecuada y de la falta de medicinas básicas para atender a los enfermos.

El responsable de Derechos Humanos de la ONU, Zeid Ra'ad Husein, sentenció, tras ver las fotos de los pequeños desvalidos, que el asedio es un "ultraje".

"La malnutrición es algo crónico en cualquier área asediada", explica a este periódico el doctor Mohammed Kattoub, miembro de la Sociedad Médica Sirio Americana (SAMS). "Incluso habiendo comida disponible, su variedad es pobre.

Un vistazo a esta cuestión en Guta mostraba un gran número de casos de malnutrición moderada y media. Cuando el asedio se intensificó el pasado marzo, los casos graves empezaron a incrementarse más y más".

Se estima que en el distrito de Guta Este, que incluye las localidades de Kafr Batna y Saqba, residen cerca de 350 mil personas.

Unicef, la agencia de Naciones Unidas para la Infancia, alertó la semana pasada de que más de 1.500 niños están en peligro de sufrir problemas alimenticios. De ellos, 882 ya sufren malnutrición moderada, y 232 están en una situación grave.

 "Simplemente, sus pequeños cuerpos se debilitan de tal forma que no pueden resistir ninguna enfermedad o infección", lamenta el Dr. Kattoub.

El médico de SAMS pone como ejemplo a Osama Attouji. Según explica, este pequeño, de cinco años, murió el pasado septiembre en Duma, en Guta Este, víctima de una encefalits herpética, asociada al virus de la herpes simple.

"Necesitaba urgentemente el antiviral Acyclovir, totalmente ausente pese a las reiteradas llamadas para introducirlo - junto a otras medicinas necesitadas - en los convoyes", recuerda, "una medicina muy simple, con un protocolo de tratamiento muy simple, hubiese salvado la vida de Osama".