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DAMASCO, Siria.- Diez días después del ataque químico denunciado en Duma, los inspectores internacionales entraron a esa localidad de las afueras de Damasco para iniciar indagaciones sobre el terreno.

Sin imágenes que lo atestigüen ni confirmación oficial de sus superiores en La Haya, la información procede de la televisión estatal y de la agencia oficial SANA. Pese a hallarse en la capital siria desde el sábado, el equipo de investigadores no había podido emprender aún su misión por motivos de seguridad esgrimidos por sirios y rusos, que controlan el antiguo enclave rebelde.

Estados Unidos cree que los inspectores aún no han podido comenzar su misión sobre el terreno, informa Reuters. En relación con las informaciones procedentes de Damasco, la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert, declaró: "En nuestra opinión, el equipo (de investigadores), no ha entrado en Duma".

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Las grabaciones de vídeos de civiles supuestamente intoxicados por gas venenoso el pasado día 7 en Duma —que en esa fecha estaba en manos de milicias rebeldes— distribuidas por grupos de rescate y sanitarios vinculados a la oposición, hicieron saltar las alarmas internacionales.

Antes de que la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas  (OPAQ) pudiese destacar a sus inspectores, y ante los indicios de que se había registrado un nuevo ataque con armas químicas en Siria con decenas de víctimas mortales, Estados Unidos encabezó una semana después una operación de castigo contra instalaciones del régimen de Bachar el Asad relacionadas con la producción y almacenamiento de armas prohibidas.

El Ministerio de Asuntos Exteriores francés consideraba ayer en un comunicado oficial “muy probable que pruebas y elementos esenciales hayan desaparecido” del lugar donde se produjeron los hechos. Al iniciar su tarea 10 días después de la denuncia, los expertos afrontan el riesgo de no poder obtener pruebas consistentes. Las normas de la OPAQ señalan que las muestras disponibles sobre el terreno deben recogerse en un plazo máximo de entre 24 y 48 horas después de un ataque.