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ESTADOS UNIDOS .- Las excentricidades de las estrellas del cine, sobre todo las de Hollywood, están a la orden del día. La actriz Julia Roberts sólo se baña en agua mineral e, incluso, ha amenazado con dejar alguna película si no se adaptan las cañerías de su baño para ello y la actriz y cantante Jennifer López, por ejemplo, no puede quedarse sola en un ascensor y al salir de un hotel pide estar rodeada de guardaespaldas.

Pero es la actriz mejor pagada de Hollywood, Jennifer Lawrence, la que ha sorprendido ahora con sus requisitos a la hora de la intimidad. La actriz, de 27 años, ha confesado al diario The Sun que no suele tener "relaciones sexuales" porque tiene miedo de los gérmenes. "Soy casi misofóbica [que tiene fobia a los gérmenes]". La ganadora del Oscar señala que tiene incluso problemas con dar la mano a la gente por este motivo.

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Escasa 'intimidad'

La intérprete de Gorrión rojo ha revelado al tabloide británico que su vida privada es todo lo opuesto a lo que parece en la gran pantalla. Y confiesa que a sus 27 años muy pocas veces tiene relaciones sexuales.

Según ha explicado a The Sun, Jennifer Lawrence obliga a sus parejas a someterse a pruebas médicas para verificar que no tengan ninguna enfermedad de transmisión sexual antes de mantener relaciones. "Si repaso mi pasado sexual, solo he intimado con novios serios. Y siempre después de que se hagan un examen [médico] para demostrarme que no son portadores de ninguna enfermedad. Es muy peligroso", ha precisado.

Salidas de tono por el alcohol

La actriz tiene fama de extravagante en el mundo hollywoodiense. Sus episodios con el alcohol han dado la vuelta al mundo. A finales de febrero, antes de acudir al cine al estreno de la película Gorrión rojo en Estados Unidos, Lawrence grabó un programa de Watch What Happens Live! en el que no se cortó a la hora de beber, según ha admitido en una entrevista posterior con Andy Cohen, presentador de dicho programa: "Me emborraché en tu programa. ¿Podemos ver las fotos de la premiere, por favor? [...]. Mis ojos son como ¡No estoy borracha!".

Pero no es el primer encontronazo que tiene con el alcohol. En mayo del año pasado, durante el rodaje en Viena de unas secuencias de la película recién estrenada, la actriz protagonizó un incidente similar cuando protagonizó un baile en la barra de estriptís de un club de la capital austriaca.