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CIUDAD DE MÉXICO.- Cuando una mujer de Illinois pidió una lasaña en un restaurante en los suburbios, no esperaba que su comida trajera una ración de "conducta agraviante". Y probablemente tampoco esperaba que su orden para el almuerzo requeriría de un abogado. De acuerdo con una demanda presentada la semana pasada, cuando Theresa Thomas tocó la lasaña de Osteria Ottimo con un tenedor, "un chorro ardiente de salsa marinara", supuestamente salió del platillo y le quemó la mano izquierda. Y ahora está buscando que el restaurante de Orland Park, IL, le pague $50 mil dólares por daños y perjuicios.

Según el Chicago Tribune, los problemas de Thomas y la "conducta agraviante" del restaurante comenzaron casi inmediatamente después de que le sirvieron la lasaña.

"[Thomas] colocó la mano izquierda en su regazo, tomó el tenedor con la mano derecha y con él tocó la torre de pasta, carne, queso y salsa marinara en capas", dice su demanda.

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Pero cuando ella pincho el platillo con el tenedor, "sin previo aviso, la ardiente salsa marinara salió disparada de la lasaña a su mano izquierda, quemándole la piel y provocándole una gran quemadura". El abogado de Thomas dice que, desde el incidente de inicios de diciembre, ella ha enfrentado mucho dolor, gastos médicos y angustia mental, una combinación que le ha impedido regresar a trabajar.

"Sin previo aviso, la ardiente salsa marinara salió disparada de la lasaña". 

La demanda describe a la Osteria Ottimo como descuidada y negligente, tanto por servir un platillo tan peligrosamente caliente como por no advertirle a Thomas que la peligrosa lasaña tenía el potencial de herirla o desfigurarla seriamente. Además, alega que la cocina o los camareros no estaban debidamente capacitados para "servir alimentos más fríos".

De acuerdo con el menú de la Osteria Ottimo, actualmente solo sirve su lasaña de $14.99 dólares los jueves por la noche, la cual se conoce como "Lasagna Night". Otros clientes del restaurante han dado críticas contradictorias a esa comida en particular en Yelp y Tripadvisor: a algunos les encantó el sabor y el generoso tamaño de la porción, otros consideraron que tenía demasiado queso o simplemente estaban confundidos con el hecho de que un restaurante italiano no ofreciera lasaña todas las noches.

Ninguno de los críticos comentó si su porción estaba cubierta con la misma lava fundida que supuestamente quemó a Thomas (aunque una mujer dijo que el camarero usó un "un pedazo roto del menú" para sostener el platillo caliente, una práctica que le resultó "poco apetecible").

El peligro acecha en cada esquina, incluso en una pila gratinada de pasta, carne y salsa.