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CIUDAD DE MÉXICO.- México: sin duda, un país misterioso. No sólo por sus historias, su cultura y su arqueología, sino también por sus tradiciones y creencias, en las que se empalman lo real y lo inverosímil, y en las que cobran vida personajes de leyenda como la Llorona, los nahuales, las brujas y los duendes, que parecieran legitimados por la tradición oral de nuestros pueblos.

Alux significa «geniecillo del bosque» o «enano milenario».

Cuando alguien nos habla de duendes, inmediatamente viene a nuestra mente
la imagen del duende Leprechaun irlandés, uno con sombrero de copa verde, adornado con un trébol y ropa colorida. Sin embargo, los duendes no son exclusivos de esa cultura.


En nuestro país también se habla de otras criaturas que podrían considerarse sus equivalentes: los aluxes y los chaneques, sabios ancestrales que resguardan la selva, la naturaleza y la vida, y que se desprenden de las mitologías maya y tolteca, respectivamente, informa Algarabía.

¿Qué son los Aluxes?

Alux o Alux’ob, del maya alux, significa «geniecillo del bosque» o «enano milenario». Para la religión maya, los aluxes eran deidades menores, espíritus de la naturaleza y los primeros pobladores de la Tierra, incluso antes de que existiera el sol; otros creen que se trata de los espíritus de los niños que murieron durante la conquista europea. Se les ha comparado también con los elfos celtas dadas sus características físicas.

La representación gráfica más antigua de estas criaturas está labrada en el Templo de los Aluxes, en la zona arqueológica de Yaxchilán, Chiapas, a orillas del Río Usumacinta; según la tradición, fueron los mismos aluxes quienes construyeron este complejo arquitectónico. Hoy en día, se cree que estas criaturas habitan en la zona del estado de Yucatán y el sureste de México, justo donde se asentó el poder maya quiche.

Algo de historia

Los investigadores han encontrado en muchos sitios arqueológicos, antiguas ofrendas realizadas a estos pequeños seres, representados por figuras de barro, de unos pocos centímetros de altura.

En el año 1993, a través de importantes medios de comunicación, se informaba de una extraña ceremonia en las ruinas mayas de Chichén Itzá. Investigadores y trabajadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia, pidieron permiso a los dioses para efectuar sus labores, ya que sentían temor por los fuertes vientos en el área y deseaban protegerse de la ira de los aluxes, los duendecillos encargados de cuidar los terrenos y zonas arqueológicas, informa el portal de internet Huffingtonpost.

Leyenda

Según una antigua leyenda, los aluxes son más antiguos que el pueblo maya, son los hombres primigenios, aquellos que construyeron las grandes ciudades. Ellos trabajaban con gran rapidez en la oscuridad, porque aún no había aparecido el sol, y cuando esto sucedió, se volvieron de piedra.

Los aluxes protegían las fincas, los montes, las milpas y sembradíos. Para lograr sus favores, el campesino hacía una petición al Jmeen, o brujo, quien utilizaba barro, agregando unas gotas de su propia sangre, para generar una conexión fuerte entre ambos.

El proceso de creación tardaba siete semanas. Una vez que el proceso concluía, el Jmeen mencionaba el nombre del amo y traía a la vida al Alux por medio de ofrendas y rezos, y luego, lo colocaba en un lugar estratégico para que se convirtiera en su guardián.

Si su amo moría, estos traviesos duendecillos quedaban al servicio del dios del maíz, y si la propiedad que cuidaban era ocupada por un nuevo dueño, los aluxes le hacían maldades de todo tipo, bromas pesadas, maltrataban a sus animales y asustaban a sus niños, hasta que el nuevo dueño, cansado les ofrecía comida y oraciones, y así era aceptado.

A veces, eran considerados aliados del mal, y por ello el campesino debía pensar cuidadosamente en la conveniencia de tener un alux a su servicio, ya que si bien le dará siete años de buenas cosechas, al término de ese período corría el riesgo de que el duende se llevara su vida.

Como en todas las tradiciones de duendes, estos pequeños seres suelen ser traviesos y juegan bromas pesadas a las personas que cruzan por sus dominios. En algunas ocasiones toman represalias que se vuelven auténticas pesadillas, se dice que producen gritos ratos, fuertes remolinos y otros fenómenos cuando se enojan al escuchar blasfemias provenientes de las personas que deambulan en sus cercanías. ¡Habrá que pedirles las disculpas del caso!

Los aluxes de Yucatán, están profundamente ligados a la cultura local, no solamente aparecen en el folklore Maya, en sus leyendas y su historia, sino que persisten en conversaciones cotidianas. Se dice que estos traviesos duendes aún deambulan después de la puesta del sol, protegiendo fincas, montes y sembradíos, y asustando con silbidos y pedradas a los ladrones o quienes cometen actos indebidos en el terreno bajo su protección.