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ESTADOS UNIDOS.- El número de mariposas monarca que migraron al estado de Californiaca yó a un mínimo en cinco años, a pesar de que hay más voluntarios contabilizando más sitios donde pasa el invierno el insecto negro y anaranjado, posiblemente uno de los más admirados de Norteamérica, indicó un reporte, indica Excélsior en su portal.

El más reciente conteo indicó que en el otoño boreal del 2017 había 200 mil mariposas monarca en los bosques de la costa central de California, en Estados Unidos, lo que representa una baja significativa desde los 1.2 millones de ejemplares detectados hace dos décadas.

Las últimas cifras indican que la población al oeste de las Montañas Rocallosas está descendiendo marcadamente, según un informe divulgado el fin de semana por la Sociedad Xerces para la Conservación de Invertebrados.

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(Reuters)

"Ciertamente es preocupante", dijo Sarina Jepsen, directora de especies en peligro de la Sociedad Xerces.

Las mariposas monarca de la región occidental de Norteamérica nacen en plantas de algodoncillo en estados como Arizona, Idaho, Utah y Washington antes de embarcarse en una migración invernal a California.

La última vez que se vio una disminución tan severa de la población fue en 2012, cuando el conteo anual que se realiza en California, desarrollado en otoño por decenas de voluntarios y científicos, registró 144 mil 812 mariposas en 136 sitios, explicó Jepsen.

Y en otra tendencia alarmante, las 200 mil mariposas encontradas en el estudio del 2017 provenían de 262 sitios de monitoreo, muchos más que los detectados el año anterior, cuando se apreciaron 300 mil monarcas, sostuvo Jepsen.

Los científicos creen que los declives en las poblaciones de mariposas monarca se deben a la actividad humana que llevó a la destrucción de árboles nativos en Estados Unidos y México, al cambio climático y al uso creciente de pesticidas que matan las plantas que el insecto necesita para reproducirse y alimentarse.

Un estudio publicado el año pasado por la agencia arrojó que la población de monarcas de la región occidental corre un riesgo de 63 por ciento de extinguirse en las próximas dos décadas si se mantiene la actual tendencia.