Agencias
CIUDAD DE MÉXICO.- Cientos de mexicanos se encuentran en situación de calle viviendo en casas improvisadas a seis meses del sismo que sacudió a todo México y el mundo; en él lo perdieron todo, casa, seguridad y estabilidad. El gobierno todavía no les da una solución a su problema.

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De acuerdo con el portal El Debate, seis meses después del movimiento telúrico, campamentos improvisados como este erigidos por residentes desplazados son algunos de los indicios más visibles de que no todo el mundo ha logrado dejar atrás el terremoto de 2017 que provocó la muerte de 228 personas en la Ciudad de México y de 141 en otras partes del país.

El gobierno dejó de dar los apoyos monetarios que inicialmente se dieron después de terremoto. (Foto: AP).

Edgar Oswaldo Tungüí Rodríguez, quien encabeza la Comisión de la Reconstrucción de la Ciudad de México, dijo que hay 27 de esos campamentos en diversas partes de la capital, pero negó que la gente los esté habitando. Más bien, dijo, las víctimas del sismo sólo han colocado guardias para que vigilen sus bienes.

María Patricia Rodríguez González ha estado viviendo en la acera debajo de lonas de plástico cerca del edificio de la calle Independencia con su hijo de 13 años y su hija de 27 durante los últimos seis meses.

Muchos habitantes residían en las 37 unidades del edificio desde hace más de 30 años.

El piso de la recámara en el apartamento de Rodríguez se ha hundido desde el terremoto. El techo se ha combado y el yeso se ha desprendido de los muros. Temerosa de utilizar el baño allí, calienta el agua en una hornilla de gas bajo las lonas y utiliza una especie de baño dentro de un retrete portátil en la acera.

La gente se ha robado los tanques de gas que ellos utilizan para calentar su comida. En ocasiones algunos automóviles han estado a punto de arrollar el campamento. Algunos vecinos ya no les dirigen la palabra, y otros los insultan.

Los afectados han tratado de adaptarse para permanecer en la calle cerca de sus casas pues temen que al moverse jamás les den respuesta. (Foto: AP).

“Nos da tristeza que la gente nos insulta sin saber la realidad que vivimos”, afirmó Rodríguez. “No estamos por gusto, estamos por necesidad”.

El gobierno le dio a los residentes desplazados 3.000 pesos (unos 160 dólares) cada mes durante los primeros tres meses, con la idea de que rentarían apartamentos en otra parte. Pero los habitantes dicen que eso era insuficiente para rentar apartamentos en su barrio y temen que, si ellos no están, los saqueadores se llevarán sus bienes.

Por ahora aguardan un veredicto oficial de la ciudad acerca de su edificio. La mayoría cree que tendrá que ser demolido.

Tungüí, el comisionado de reconstrucción, dijo en respuestas por escrito a las preguntas que se le formularon que hasta ahora las autoridades de la ciudad han decidido qué hacer con 757 estructuras de un total de 911 en una lista de edificios dañados compilada por una comisión de emergencia. Algunos serán demolidos, otros reparados o reforzados. Hasta la fecha la ciudad ha demolido 28 edificios y trabaja en otros 15, señaló.

La mayoría de los edificios dañados durante el movimiento telúrico tendrán que ser demolidos pues la afectación del inmueble es total. (Foto: AP).