Agencia
CIUDAD DE MÉXICO.- A pesar de la importancia ecológica que representan, los colibríes, esas pequeñas y ligeras aves que viven a lo largo y ancho del continente americano, son amenazados en México por el comercio ilegal y la reducción de sus hábitats.

De acuerdo con SinEmbargo, la doctora María del Coro Arizmendi Arriaga, profesora desde hace dos décadas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), planteó que nuestro país tiene 13 especies endémicas de esta ave; es decir, su distribución se restringe zonas geográficas, pero no son las únicas: 58 más se distribuyen en México y en todo Norteamérica y 17 de ellas son migratorias, lo que implica que se reproduzcan en Estados Unidos y Canadá y lleguen a territorio nacional a pasar el invierno. En todo el continente americano, afirmó, existen en total 330 especies.

También te puede interesar: Revisa tu casa: animales peligrosos se refugian del calor

Sin embargo, cinco de las 58 especies se encuentran en alguna categoría de riesgo internacional y otras más en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010. Las principales amenazas son el pequeño tamaño de sus hábitats y el comercio ilegal, además de la carencia de monitoreo por parte de especialistas, pues en las zonas de México donde se ha detectado que hay presencia de los colibríes amenazados también hay presencia de crimen organizado, y por ello no se tienen estimaciones poblacionales recientes, explicó la especialista en la Ecología de Aves, en entrevista con SinEmbargo.

La doctora Arizmendi profundizó en que la función de las pequeñas aves es primordial para mantener la seguridad alimentaria de los humanos, pues los colibríes como otras especies polinizadoras ayudan en la reproducción de las plantas. Es por ello que son asociados con el amor y la fecundidad, comentó.

Juan Carlos Cantú, director de Programas de la organización civil Defenders of Wildlife, explicó que la NOM 059 es un listado en el que se incluyen las especies en alguna categoría de riesgo y sirve para poder aplicar los los artículos regulatorios de las leyes generales de Vida Silvestre y del Equilibrio Equilibrio Ecológico y Protección al Ambiente, además del Código Penal Federal.

No hay estimaciones poblacionales de ninguna de esas especies. No se han ido a contar los ejemplares porque existe un clima de inseguridad y violencia. Están en lugares difíciles de muestrear y, por ejemplo, como profesor: ¿cómo envías a tus alumnos donde hay narcos y policías? Hemos hecho intentos, pero no hemos logrado quedarnos a estudiarlos. Se presume que están en riesgo por el hábitat tan pequeño que tienen. Y, además, como tienen poco lugar de distribución, si ese lugar se acaba, se van a acabar esas especies”, afirmó.

Víctimas de la explotación 

La ornitóloga comentó que le “queda el consuelo” de que los colibríes no están desapareciendo porque los capturen o lo maten; no obstante, reconoció, hay comercio ilegal de colibríes que son capturados y privados de la vida para utilizarlos en sesiones de brujería para supuestamente atraer amor y buena suerte.

“Los colibríes son bichos muy carismáticos que se han asociado con el amor y la buena suerte. Y conlleva un peligro latente para ellos”, destacó.

En la Ciudad de México, en el Mercado de Sonora, esas aves que en vida pesan entre 2 y 24 gramos, según la especie, son ofertados en 50 pesos y prometen fortuna en el amor.