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ESTADOS UNIDOS.- Jorge García llegó a Estados Unidos proveniente de México cuando tenía diez años y tres décadas después, dejando una vida atrás, fue deportado al no contar con la nacionalización; ahora debe de rehacer su vida en un país que no conoce, alejado de su familia.

Un padre de familia nacido en México, llegó al país del "sueño americano" con tan sólo 10 años de edad, un niño apenas, y ahora acaba de ser deportado este lunes a México. Ha realizado su despedida entre lágrimas en el aeropuerto de Detroit, informó el portal Debate.

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Ya con una esposa, familia y treinta años a su espalda, consiguió que su familia tuviera la ciudadanía estadounidense; no así él a pesar de haber llegado tan chico a Estados Unidos.

"Me siento un poco triste", dijo García el domingo al diario Detroit Free Press. " Tengo que dejar a mi familia atrás, sabiendo que probablemente vayan a tener dificultades para adaptarse. No estar ahí para ellos por quién sabe durante cuánto tiempo. Es solo difícil".

La edad marcada como límite para aspirar al beneficio del programa DACA era de 8 años, ahora derogada por el actual presidente Trump, que permitía a los hijos de migrantes indocumentados la posibilidad de que trabajasen y completaran sus estudios legalmente en Estados Unidos. A García no le fue posible ampararse bajo el resguardo de una orden ejecutiva. 

La suerte estaba echada. Sobre García había caído el yugo de una orden final de deportación en 2009, pero esta no tuvo la facultad de proceder, debido a que su cambio de nacionalidad literal no constituía una prioridad, ya que él no era una amenaza para la seguridad del país. Esta decisión fue maquinada bajo la administración del ex presidente Barack Obama. 

No podrá volver en 10 años

Entre ruegos y lágrimas, la esposa de Jorge, dijo a los medios que la deportación de su marido había sido después de 12 años de haber comenzado un proceso para hacer bajo regla su estancia en el país.

"Comenzamos trámites desde 2005 para arreglar sus papeles, pero la abogada no hizo el papeleo bien y lo puso en trámites de deportación. Un juez nos dijo que mi esposo se tenía que ir, pero con ayuda de los congresistas pudimos ir retrasando su deportación. Pero en 2017 cuando comenzó la administración de Trump, fuimos a la cita el 20 de noviembre y nos dijeron que su tiempo ya se había terminado. Conseguimos que nos ayudaran a que la fecha del viaje fuera el 15 de enero", señaló.