Agencias
LILIE, Francia.- El ciclista belga Michael Goolaerts del equipo Vérandas Willems-Crelan ha fallecido a las 22.40 horas de ayer (hora de España) después de sufrir un paro cardiaco en plena París-Roubaix. Tras caer de la bici fue atendido por los servicios médicos de la prueba, que son los mismos del Tour, por espacio de casi una hora. Fue evacuado en helicóptero a un hospital de Lille, la ciudad más importante en la zona de la carrera.

De acuerdo con información de El País y El Periódico, Christian Prudhomme, director de la París-Roubaix y también del Tour, manifestó tras acabar la competición que la situación de Goolaerts "era muy preocupante".

Los médicos lo atendieron en el camino, antes de trasladarlo al hospital (France Info Plus)

Durante varias horas los médicos lucharon por salvarle la vida. El conjunto del corredor comunicó el fatal desenlace a través de la cuenta oficial del equipo. Aunque todavía es pronto para saber la causa del fallecimiento podría tratarse de una muerte súbita en la práctica del deporte. La desgraciada noticia lamentablemente ensombrece la épica victoria de Peter Sagan, tricampeón del mundo, en el velódromo de Roubaix.

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El ciclista se encontraba en el pelotón principal, a las 13.45 horas y cayó en el segundo sector de adoquines de la prueba. Los médicos pudieron restablecer el pulso tras emplear un desfibrilador para reanimarlo aunque ya a media tarde se comunicó que el estado de Goolaerts era crítico. Su familia viajó desde Bélgica al hospital de Lille tras recibir la información del angustiado estado de salud del ciclista.

La muerte de un ciclista por una parada cardiaca sufrida durante una carrera no es, desgraciadamente, una noticia insólita. Antes incluso del fallecimiento del inglés Tom Simpson en la ascensión al Ventoux del Tour de 1967, un suceso que ha marcado a todos los aficionados al ciclismo, aun a los que entonces no habían nacido aún, y que convirtió en imperativa la lucha contra el dopaje, el mundo ya se alarmó con la muerte de Knud Enemark Jensen durante los Juegos de Roma 1960.

Los anales olímpicos señalan que el ciclista danés, que se desplomó durante la disputa de los 100 kilómetros contrarreloj, falleció de un golpe de calor. Las historias del dopaje no olvidan citar su muerte como una de las primeras causadas por abuso de sustancias estimulantes.