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SALISBURY, Inglaterra.- En marzo de 2018, un hombre llamado Sergei Kripal y su hija Yulia aparecieron muertos en un parque en Salisbury, Reino Unido. Las investigaciones revelaron que habían muerto envenenados por una rara sustancia llamada Novichok. Otras dos personas acaban de intoxicarse con la misma neurotoxina, informó un especial de Gizmodo.

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Las dos víctimas de esta semana son una pareja de británicos llamados Charlie Rowley y Dawn Sturgess. Ambos cayeron enfermos al día siguiente de pasear por las calles a apenas 13 kilómetros de donde aparecieron muertos los Kripal. Aunque al principio se pensó en una intoxicación por consumo de drogas adulteradas, los expertos en toxicología del laboratorio Porton Down science park han confirmado que se trata de la misma sustancia. La mujer, de 44 años, ha fallecido el domingo 8. Su compañero se encuentra hospitalizado en estado crítico.

La toxina más secreta del mundo

¿Qué es el Novichok y en qué se relacionan las muertes de los Kripal con las de esta pareja de ciudadanos británicos? La respuesta se remonta a los años 70. En esa década, la Unión Soviética comenzó a desarrollar en secreto una nueva serie de agentes químicos letales. Los experimentos terminaron en los 90 y se saldaron con la creación de varias sustancias llamadas genéricamente Novichok que están consideradas los venenos más potentes del mundo.

Gran parte del problema con el Novichok es que solo lo conocemos por un puñado de análisis independientes y documentos de inteligencia. Rusia niega haber desarrollado nunca una sustancia con ese nombre y, desde luego, nunca se ha usado en el campo de batalla. En septiembre de 2017, Rusia anunció haber destruido todo su arsenal de armas químicas ilegales, pero cómo el Novichok ni siquiera está registrado es difícil saber si el gobierno de Putin aún guarda cantidades de esa sustancia.

De hecho, los científicos ni siquiera conocían su composición hasta 1990. Hasta entonces solo tenían descripciones de científicos rusos e informes de espionaje. Ese año, la agencia de seguridad alemana logró hacerse con una muestra de Novichok entregada por un científico ruso y científicos suecos lograron analizar su composición y añadirla a la lista de la ONU de sustancias químicas prohibidas. 

Un pesticida muy persistente

El Novichok es, un pesticida, pero uno tan potente que puede matar a una persona en minutos. Según la versión, se cree que es entre 8 y 10 veces más potente que el Agente VX, una de las neurotoxinas más potentes del mundo.

A nivel químico es un compuesto organofosforado que funciona como un inhibidor de la enzima acetilcolinesterasa. En otras palabras, impide que el organismo elimine un neurotransmisor llamado acetilcolina, lo que provoca espasmos involuntarios en los músculos de todo el cuerpo. La muerte se produce por insuficiencia respiratoria cuando los pulmones se llenan de fluido o por fallo cardíaco.

El Novichok se diseñó como un agente binario que generalmente se sintetiza en forma de polvo. Por separado, los componentes son difícilmente detectables y solo cuando se juntan se convierten en letales. Una de las razones por las que es tan peligroso es porque tiene una vida útil muy larga.

El compuesto no se evapora ni se disuelve fácilmente y puede permanecer en un objeto durante años. La intoxicación se produce por inhalación, ingestión o contacto, aunque en este último caso los efectos son más lentos. También es muy difícil de neutralizar una vez ha entrado en el organismo porque su antagonista, la antropina, puede provocar también la muerte si no se administra en la dosis exacta.

Tocar el objeto equivocado

Todo esto nos lleva de nuevo a las muertes de esta semana en Reino Unido, que parecen no guardar relación con las que tuvieron lugar en marzo. Sergei Kripal era un agente doble del servicio secreto soviético. Según las investigaciones, su muerte y la de su hija fue un ajuste de cuentas, pero es muy difícil atribuirlo directamente a los servicios de inteligencia Rusos.

El gobierno ruso, por supuesto, negó toda implicación en el asesinato, y en Reino Unido tampoco se han atrevido a formular acusaciones porque el crimen podría ser obra de la mafia rusa o de algún asesino independiente que hubiera tenido acceso a una partida de Novichok.

En cuanto a Charlie Rowley y Dawn Sturgess, todo indica que de alguna manera trabaron contacto con algún objeto contaminado por la misma toxina que mató a los Kripal, pero los investigadores no están seguros de qué puede ser.

Más de 100 investigadores de la policía se afanan en localizar de dónde proviene esta contaminación por Novichok, aunque de momento descartan que haya que activar una alerta generalizada en Salisbury. Tan solo han recomendado a la población que se abstengan de tocar objetos extraños que encuentren en el suelo, especialmente si se trata de jeringuillas o contenedores médicos sospechosos.