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MIAMI, Estados Unidos.- Tan pronto como el gobernador de Florida firmó la nueva ley de control de armas, la Asociación Nacional del Rifle presentó una demanda para tumbarla.

El poderoso lobby considera que la legislación vulnera la segunda enmienda de la Constitución, esa que consagra el derecho a las armas y a la autodefensa, porque eleva de 18 a 21 años la edad mínima para hacerse con una.

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La normativa salió adelante el jueves en el congreso estatal, aún bajo la presión por la matanza del pasado 14 de febrero en el instituto de Parkland, donde un exalumno de 19 años mató a 17 personas.

"La nueva ley arranca el derecho a la autoprotección de la segunda enmienda a adultos de 18 a 20 años que cumplen las leyes e impone retrasos innecesarios para las compras de armas. Esta ley castiga a los propietarios de armas respetuosos con la ley por los actos criminales de un degenerado", dijo la NRA (siglas en inglés de la Asociación) en su cuenta de Twitter.

"La nueva ley arranca el derecho a la autoprotección de la segunda enmienda a adultos de 18 a 20 años".

La ley 7026 también veta unos dispositivos que trucan los rifles semiautomáticos y los convierten en algo parecido a una metralleta, como los que utilizó el asesino del concierto de Las Vegas el pasado 1 de octubre.

Además, establece una inyección de fondos para un programa de detección de problemas mentales con el fin de evitar casos como el joven Parkland, Nikolas Cruz, que poseía de forma perfectamente legal su fusil de asalto pese a haber padecido depresiones y recibido atención psiquiátrica. También aplica un período de espera de tres días para compra de

La NRA no se opone, sin embargo, a un elemento de la ley que tiene otros escépticos, empezando por el propio gobernador que la ha firmado: armar a algunos profesores para que puedan actuar ante situaciones como la de Parkland. Es una opción contemplada solo una minoría de docentes que tengan formación militar o posean experiencia como agentes de la ley.

Muchos de los jóvenes supervivientes de la matanza llevaron a cabo fuertes protestas para reclamar a los legisladores estadounidenses medidas de mayor control sobre las armas, algo que no ha fructificado después de otras tragedias pasadas. Para el 24 de marzo, han convocado una gran marcha en Washington. Donald Trump, que era muy afín a la Asociación Nacional del Rifle, instó a los congresistas a no dejarse presionar por el lobby y pensar en iniciativas.