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IRLANDA.- Desde 1979 que la máxima autoridad de la Iglesia Católica no visitaba Irlanda, y ahora que el Papa Francisco lo hace, no es bien recibido por todos.

De acuerdo con vanguardia.com, claro, hay calles abarrotadas, pero otras solitarias, contrario a lo que sucede en países latinoamericanos que los fieles jamás dejarían vacío un callejón por donde pase el líder de la Iglesia Católica.

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La sociedad irlandesa, de tradición católica, emigró al protestantismo desde el 2002, luego de los más ¡14 mil! casos de personas abusadas sexualmene por sacerdotes católicos en aquel país, y ahora Irlanda se muestra como un país con una sociedad de ideas progresistas, ya que luego de que en los 80 se condenaba hasta con cárcel la homosexualidad, hoy en día la unión de parejas del mismo sexo es legal y poco a poco esa conservadora sociedad abre los ojos.

En un video difundido en redes sociales, podemos ver el frío recibimiento que dan al Papa Francisco, pues se observa la caravana papal atravesar por las calles vacías, solo con la valla que dividiría al tumulto del pontífice.

No supimos estar donde teníamos que estar: Papa Francisco

El Papa Francisco reconoció este lunes, “con vergüenza y arrepentimiento”, que la Iglesia fracasó en prevenir los abusos sexuales contra menores y no actuó a tiempo reconociendo la magnitud y la gravedad del daño que se causó “a tantas vidas”.

“No supimos estar donde teníamos que estar. Hemos descuidado y abandonado a los pequeños”, aceptó el Pontífice en una carta enviada a todos los católicos del mundo, tras varios días de escándalo por un informe sobre abusos contra menores en Pensilvania, Estados Unidos. 

De acuerdo con Aristegui Noticias, en su texto, difundido en siete idiomas por la sala de prensa del Vaticano (inglés, italiano, español, alemán, portugués, polaco y francés), el obispo de Roma habló de la pederastia como “un crimen” que “genera hondas heridas de dolor e impotencia” en las víctimas, sus familias y la comunidad en general.

“Es imprescindible que como Iglesia podamos reconocer y condenar con dolor y vergüenza las atrocidades cometidas por personas consagradas, clérigos e incluso por todos aquellos que tenían la misión de velar y cuidar a los más vulnerables. Pidamos perdón por los pecados propios y ajenos”, indicó.

“La conciencia de pecado nos ayuda a reconocer los errores, los delitos y las heridas generadas en el pasado y nos permite abrirnos y comprometernos más con el presente en un camino de renovada conversión”, añadió.

Más adelante, sostuvo que nunca es suficiente lo que se haga para pedir perdón y buscar reparar el daño causado, “nunca será poco todo lo que se haga para generar una cultura capaz de evitar que estas situaciones no solo no se repitan, sino que no encuentren espacios para ser encubiertas y perpetuarse”.

La publicación recordó, en los últimos días, el informe de más de 900 páginas redactado por un Gran Jurado de Estados Unidos que detalla lo vivido por al menos mil sobrevivientes de abuso sexual, de poder y de conciencia en manos de sacerdotes durante aproximadamente setenta años.

Precisó que si bien la mayoría de los casos corresponden a muchos años atrás, las heridas causadas nunca desaparecen y eso obliga a la Iglesia a “condenar con fuerza estas atrocidades”, así como a unir esfuerzos para erradicar esta “cultura de muerte”, porque las heridas “nunca prescriben”.

“El dolor de las víctimas y sus familias es también nuestro dolor, por eso urge reafirmar una vez más nuestro compromiso para garantizar la protección de los menores y de los adultos en situación de vulnerabilidad”, insistió.

Luego, Jorge Mario Bergoglio subrayó que “la magnitud y la gravedad” de los acontecimientos exige asumir el problema de manera global y comunitaria, dejando atrás a la omisión como forma de respuesta yhaciendo que la solidaridad se convierta en el “modo de hacer la historia presente y futura”. 

Reconoció que existen esfuerzos en diversas partes del mundo para garantizar la seguridad e integridad de niños y adultos vulnerables, pero advirtió que las estructuras de la Iglesia “se han demorado” en aplicar acciones necesarias.

Confió en que se pueda avanzar rápidamente a la puesta en práctica de las medidas de prevención para establecer una mayor cultura del cuidado en el presente y en el futuro.

“Invito a todo el santo pueblo fiel de Dios al ejercicio penitencial de la oración y el ayuno siguiendo el mandato del Señor, que despierte nuestra conciencia, nuestra solidaridad y compromiso con una cultura del cuidado y el ‘nunca más’ a todo tipo y forma de abuso”, indicó.