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WHASHINGTON .-Los dos pavos que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump  indultará el próximo martes, como es tradicional con motivo de la fiesta de Acción de Gracias, llegaron este domingo oficialmente a Washington, donde se alojan en un hotel de lujo. Las imágenes de las aves fueron difundidas por Instagram.

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De acuerdo con El Comercio, la Casa Blanca informó de la llegada de los pavos, a quienes Donald Trump librará de pasar por el horno. Así lo confirmó con  una publicación y cuatro imágenes en Instagram Stories.

Las dos aves, criadas en el estado de Minesota, se hospedan en el Hotel Willard Intercontinental, muy cerca de la residencia presidencial, donde el precio de las habitaciones cuesta entre 200 y 3.500 dólares la noche.

En la fotografía publicada por la Casa Blanca en Instagram, los pavos aparecen en una habitación doble, cada una sobre una cama de edredón blanco con dos cojines rojos, como si hubieran elegido lecho.La Federación Nacional del Pavo pagará la factura del hotel, según la residencia presidencial. Los nombres de los pavos y otros datos más serán revelados en la cuenta de Instagram de la Casa Blanca.

Trump perdonará la vida a los dos pavos este martes, cuando se divulgarán sus nombres, antes de la celebración de Día de Acción de Gracias el jueves.

Esa ceremonia ilustra el papel central que el pavo tiene en la festividad de Acción de Gracias, cuando casi el 88 % de los estadounidenses come esa carne, según la Federación Nacional del Pavo.

El presidente Abraham Lincoln (1861-1865) estableció la festividad de "Thanksgiving" (Acción de Gracias) para conmemorar la celebración con la que los colonos británicos que llegaron al país a bordo del "Mayflower" en 1620 quisieron dar gracias a Dios por su buena cosecha después de un duro invierno.

En 1789, cuando George Washington fue designado primer presidente de Estados Unidos, eligió el 26 de noviembre como día oficial de Acción de Gracias, pero en 1863 Lincoln estableció como fecha oficial definitiva el último jueves de noviembre.

Desde entonces, se ha convertido en la fiesta más popular del año que comparten todos los estadounidenses, independientemente de cuál sea su religión.