Jocelyn Díaz/SIPSE
CANCÚN, Q.Roo.- La foto de portada de la edición de febrero de la revista Playboy estuvo a cargo de la reconocida pintora Gilda Garza, originaria de Los Mochis, Sinaloa, quien junto con ocho artistas mexicanos interpretó a su manera el famoso ícono del conejito, y además plasmó su arte en el cuerpo de siete bellas mujeres que engalanan las páginas de la publicación.

Para el mes del amor, Playboy llenó las páginas de la publicación con el arte de ocho mexicanos que plasmaron su visión del icónico conejito; Pepe Niño, originario de San Luis Potosí; César Córdova, de la Ciudad de México; Rogelio Rodríguez “Roy”, de Colima; Tehani Farr, ex Playmate mexicana con sangre de madre británica; Rigel Herrera, de la Ciudad de México; María Elena Jasso, de la Ciudad de México; Jacobo y María, de Oaxaca, quienes realizaron un alebrije que cuenta con un conejo, una serpiente y un coyote; Mayra Hernández Ríos y Ricardo Garduño, de la Ciudad de México también; además aparecen dos obras de artistas “mexicanos en espíritu”, ya que fueron parte fundamental de la revista, Mark Frazler, quien fue el pintor designado por Hugh Hefner para que le hiciera un retrato para su colección privada de arte, y el venezolano Leonardo Moleiro, quien ha hecho varias obras para la publicación.

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Entre estos nueve artistas destaca Gilda Garza, una bella mujer que sin pensar llevó una pintura del conejito a ser la portada de este mes, en exclusiva para Novedades Quintana Roo nos platica cómo fue el proceso y las aventuras que pasó durante la creación de esta edición.

Una vez ellos me pidieron un conejo, lo tenían en su oficina, pero este conejo lo pinté muy inspirada porque Playboy México siempre apoya el talento mexicano y estoy muy agradecida con ellos, son como mi familia porque siempre aportan buena onda. Después, sin que ellos me lo pidieran pinté otro conejo para una exhibición que hice en Miami, en diciembre del año pasado, se los mandé y les encantó, y para mí fue una sorpresa que me pusieran en la portada”, detalló la bella pintora.

Con herencia de artistas, Gilda Garza comenzó a pintar desde muy chica porque su mamá y su abuela son pintoras y creció rodeada de arte; sin embargo, el gusto por pintar cuerpos de mujer llegó gracias a sus amigas.

“Empecé pintando porque les dije a mis amigas que iba a hacer una exposición y no sabía qué pintar, así que empezaron a mandarme fotos, no sabían ni de qué iba a ser la exhibición, ni de qué se iba a tratar y todas me apoyaron, así se armó una buena fiesta y comencé a pintar cuerpos de mujeres”, dijo.

En la edición de febrero, Love Atack, especial de arte, aparecen siete mujeres tocadas por el pincel de Gilda, algo innovador para la artista, quien solo plasmaba su arte en lienzos y ahora lo hizo en el cuerpo de sus amigas.

Es la primera vez que hago ‘body paint’, me hicieron la invitación de pintar el cuerpo de mis amigas y salió algo maravilloso; me encantó pintar a las chicas, siempre viajo con mi brocha y mis pinturas, y a quien se deje estoy pintando. Fue algo diferente, artístico, el cuerpo de la mujer es algo muy bonito. Hicimos dos sesiones, una en Los Cabos y otra en Los Ángeles, Santa Mónica, en cada una estuvimos como tres días”, añadió.

Sufre robo de sus pinturas

“Durante la sesión en Los Cabos me llamaron y me dijeron que se habían robado mis pinturas, así que dejé todo y fui tras las pinturas robadas, no lo podía creer, pensé que era una broma, así que tomé el primer vuelo a Los Ángeles, hablé con todos los del hotel, puse una denuncia en la policía de Beverly Hills, hablé con abogados, con medios de comunicación, con todo el mundo y la persona encargada del evento me dijo que no hiciera nada, que él me ayudaba, cuando vio que no me movería y que hacía escándalo, porque digo, como es posible que se roben los cuadros de un hotel de lujo donde hay cámaras, entonces me quedé ahí plantada y de pronto me habló y me dijo que la persona que limpia se había llevado mis cuadros, yo creo que el gringo le tuvo miedo a la mexicana, no supo con quién se metió, pero como tenía mucho trabajo dejé todo en manos de la policía”, detalló Gilda, quien regresó para terminar y comenzar con la segunda sesión, la cual se realizó en Santa Mónica sin contratiempos.

El amor es su inspiración

El amor verdadero que es el que realmente importa, ese fue el tema, nunca sé que voy a pintar, pero me inspiro y me sale perfecto. No me gusta pintar a la gente que no conozco, así que como las chicas la mayoría son amigas mías, la sesión fue un éxito. Tengo que conocer a las personas para poder pintarlas, yo sí creo en la inspiración y no me gusta pintar gente que no conozco”, aclaró.

Mañana, Gilda participará en el Escocia Fashion Week, y el 22 vuela a Milán a un evento con Roberto Cavalli, quien le hizo una chamarra con una de sus pinturas, “me muero por verla porque ya está lista; el 9 de marzo tengo el aniversario de Omnia en el Caesar’s Palace, tengo una agenda muy apretada pero estoy muy feliz, siempre he dicho, no sé qué voy a hacer de mi vida pero siempre voy a estar pintando”, puntualizó la simpática artista.