Agencias
ARGENTINA.- Más de 500 kilos de marihuana se perdieron de la Delegación departamental de Pilar, en Argentina, los policías que resguardaban la mercancía decomisada han acusado a las ratas por comerse la hierba que ellos cuidaban.

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De acuerdo con información del portal SDP Noticias, según reporta el diario Ámbito Financiero, las alarmas saltaron hace un año, cuando hubo un relevo en la cúpula de la mencionada Delegación departamental y se detectaron inconsistencias entre la cantidad de droga incautada y la que estaba en el depósito:

La situación fue denunciada ante un juzgado y a la división de Asuntos internos de la policía. Ante ello, el juez ordenó a la Gendarmería allanar el edificio y se confirmó que de los 6 mil kilos de marihuana incautados había sólo 5 mil 460. 

Los policías que resguardaban las drogas argumentaron que la hierba faltante podía haber sido "comida por las ratas". Las autoridades judiciales no quedaron conforme con esa explicación y determinaron imputar a tres comisarios por infringir la ley de estupefacientes. 

Los policías son investigados también por Asuntos Internos, aunque no se han tomado por ahora medidas disciplinarias contra ellos "a la espera de que presten declaración en la causa", informaron fuentes del Ministerio de Seguridad al diario El País. 

Si la versión de los policías investigados es cierta, los peritos están seguros de encontrar pruebas suficientes, porque la marihuana ingerida es tóxica para las ratas, agrega El País.

Otro hecho: prohíben a sacerdotes estar a solas con niños en Argentina

Los curas bajo el mandato del Arzobispado de Paraná, en la provincia argentina de Entre Ríos, no pueden tener contacto físico con niños, tienen prohibido compartir con ellos habitaciones de hotel o cualquier otro sitio y cuando escuchen sus confesiones tendrán que dejar la puerta de la sacristía abierta.

Además, de acuerdo con información de El País, si deben viajar en auto con un menor, el sacerdote procurará la presencia de otro adulto. El listado pertenece a un protocolo de buena conducta elaborado por las autoridades eclesiásticas para prevenir abusos sexuales, una solución de emergencia ante la sucesión de hechos de pedofilia grave en esa arquidiócesis del interior del país, donde se agrupa casi medio millón de fieles.