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LONDRES, Reino Unido.- El príncipe Carlos emitió una declaración para una investigación británica sobre abuso de menores en la que dijo que fue engañado por un obispo de la Iglesia de Inglaterra encarcelado por abuso sexual.

El príncipe de Gales hizo esta declaración el viernes en medio de la investigación sobre el manejo de las acusaciones contra el ex obispo Peter Ball, quien afirmaba ser un confidente del heredero al trono.

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Ball, de 86 años, había aceptado una advertencia por un cargo de indecencia agravada en 1993, pero luego admitió otros crímenes. Está encarcelado por haber abusado sexualmente de 18 hombres jóvenes a lo largo de 30 años.

Carlos dijo que no se dio cuenta de la verdad hasta que Ball fue sentenciado. Rechazó cualquier insinuación de que trató de interferir en la investigación de la policía, aunque reconoció que era posible que su nombre haya sido usado “en vano”.

"En ningún momento intenté influir en el resultado de ninguna de las investigaciones policiales sobre Peter Ball y tampoco instruí o alenté a mi personal a hacerlo", señaló.

En su declaración de seis páginas con fecha del 10 de julio, el heredero al trono británico dijo sentir un "profundo pesar", ya que, junto a otras personas, fue "engañado" por Ball, a quien dijo que había invitado varias veces, desde 1993, a dar la comunión en su casa y que le parecía "una persona interesante y encantadora".

"Sigue siendo una fuente de lamento personal profundo que fui uno de los muchos que fueron engañados durante un largo período de tiempo sobre la verdadera naturaleza de las actividades del señor Ball", apuntó.

Apoyo por necesidad 

Tras su renuncia, el primero en la línea de sucesión al trono británico relató que el religioso y su hermano Michael, que más tarde también se convertiría en obispo, se quedaron sin hogar y contaban con poco dinero, por lo que fueron sus inquilinos de 1997 a 2011.

Ocasionalmente enviaba pequeños regalos en forma de dinero a los hermanos, como lo hago con muchas personas necesitadas, y luego surgió el interés de Peter Ball en convertirse en inquilino de una propiedad del Ducado de Cornualles”, dijo.

El heredero de la monarquía británica resaltó su “profundo pesar” por el comportamiento del clérigo y mostró su apoyo a las víctimas.