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ESPAÑA.- Patricia Aguilar todavía no había cumplido los 18 años cuando, deprimida por la pérdida de un familiar, subió un triste mensaje a Facebook. Esas palabras fueron suficientes para que el líder de la secta Gnosis de Perú, Félix Steven Manrique, lanzara su cacería.

Poco a poco se contactó con ella y la fue convenciendo, para cuando cumplió la mayoría de edad, la había reclutado completamente y la había convencido de que abandonara su casa en Alicante, robara dinero y viajara a Perú a encontrarse con él, informa el portal Infobae.

Así comenzó el calvario de Patricia, una pesadilla que duró 17 meses y le trajo graves consecuencias. Más de un año después de ese 7 de enero de 2017, cuando se fue de su casa, las autoridades la encontraron en mitad de la selva con síntomas de desnutrición y descubrieron con sorpresa que había sido madre apenas un mes y medio antes.

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Además de su bebé, estaba al cuidado de varios menores más. Todos en condiciones de insalubridad, drogados y con síntomas de haber sido abusados.

Desde su liberación, la joven permanece en un albergue de acogida del Ministerio de la Mujer de Perú, donde tanto ella como su bebé de un mes son atendidas de la desnutrición que sufrieron durante su estancia en la selva peruana.

En la actualidad, la familia depende de trámites administrativos para que Patricia y la bebé puedan volver a España, pero como ningún médico asistió al parto de la joven, no hay un certificado médico para el registro de la niña, y deben esperar para poder registrarla y continuar con los trámites.

Rescatarla de esa pesadilla no es mérito de la policía, sino de su familia, que desandó como pudo los caminos de esa secta hasta dar con ella.

Hechos reales, el programa de TV español, emitió ayer un programa especial con esta historia y reveló que la familia de Patricia ha tenido que hacer un gran esfuerzo económico para rescatarla, llegando a tener que pagar la gasolina de la policía peruana para poder desplazarse hasta el remoto lugar en el que estaba retenida.

El 4 de julio pasado, cuando por fin fue liberada, también fue capturado el líder de la presunta secta. Félix Steven Manrique estaba junto con otras dos mujeres, una de ellas embarazada de ocho meses y también con signos de violencia.