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MÉXICO.- En la actualidad nos encontramos constantemente bombardeados a través de los medios de comunicación acerca de cómo debe ser el cuerpo perfecto y de cuál es el estándar de belleza. Muchas veces, esta información puede causar que queramos cambiar nuestro físico para parecernos más a esos modelos que nos presenta.

Sin embargo, ese no es el camino. Lo primero que debes hacer es aceptarte y amarte tal y como eres. Por ello, Cosmopolitan nos comparte estos tres pasos a seguir que te ayudaran a amar más tu cuerpo:

Conecta con tu cuerpo:

¿Has contado cuántas veces te miras al espejo al cabo del día? Quizá la respuesta te sorprende, pero en promedio unas 10 veces en 24 horas: al lavarnos los dientes, peinarnos, cada vez que vamos al baño, al subir al trabajo en el elevador e incluso andando por la calle en los reflejos de los escaparates.

Sin embargo, ¿cuántas ocasiones lo haces de manera consciente? “La mayoría del tiempo estamos en modo automático: nos miramos sin vernos. Vamos de un lado al otro, habitando el cuerpo sin conciencia y enfrascadas en nuestra mente, como si ambas cosas no tuvieran que ver con nosotras”, explica la body positive trainer Aizea Villarreal, creadora de I Feel Good BCN.

Todo esto se debe a que el ritmo de vida estresante al que estamos acostumbrados, las preocupaciones y la falta de tiempo nos sumergen en un bucle de pensamientos que nos obliga a estar siempre en otro mundo.

De esta manera, nos quedamos enganchados en ideas y nos desconectamos de lo que sentimos, de cómo nos movemos y, en general, de cómo somos a nivel corporal. Entonces, ¿cómo puedes querer tu cuerpo si no lo oyes? ¡Ahí está la clave!

Habitarlo de modo consciente es el primer paso para empezar a hacer las paces con él. Familiarizarnos con las líneas de nuestra silueta, nuestras formas, la temperatura que tiene y las texturas de nuestra piel: eso nos permite aceptarnos.

Pero no significa resignación: “Entender que hay partes que nos gustan menos del cuerpo también forma parte de nosotros, es lo mismo que ver que hay características de nuestra manera de ser que tampoco son del agrado, pero la idea es que todo en conjunto forma parte de quienes somos.

Con eso en mente, el objetivo es mirarnos desde un lugar amoroso, sin culpas y juicios. De este modo, asumiremos que no somos perfectos, ni por dentro ni por fuera. Justamente porque somos únicos”, explica la experta. 

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Valora tu cuerpo

El segundo paso para amarte es aprender a valorarte. ¿Cuántas cosas bonitas te dices al día? y ¿cuántas cosas malas te regalas? Solemos centrarnos en aquello que hacemos mal en vez de nuestros logros.

Lo peligroso de esto es que en ocasiones nos olvidamos de lo bueno que tenemos y de algún modo nos convertimos en unos desconocidos de nosotras mismos.

La imagen personal va más allá de la ropa, las marcas, un peinado o maquillaje. Se trata de una herramienta poderosa que puede ayudarnos a conectar con nuestras cualidades y a expresarlas a los demás”, dice Villarreal.

Sin embargo, ¿cuántas veces no te has vestido para tapar aquello que no te gusta? Ya sabes, como ir siempre de negro para ocultar las curvas, maquillarte de tal modo que nadie note que tus ojos no son perfectos... “La idea es que cada vez que nos vestimos debemos hacerlo para mostrar lo maravillosas que somos por dentro, más allá de la talla”, recalca la especialista.

No es sencillo, porque en nuestra cultura cuando vamos de shopping seleccionamos las prendas con base en lo que nos va a hacer mejor figura o lo que se encuentra de moda.

Pero, de acuerdo con la entrenadora, de esta manera ponemos el foco fuera: hacia lo que la sociedad nos demanda que seamos o lo que creemos que los demás pensarán sobre nosotras.

Eso hace que nos olvidemos totalmente de lo que necesitamos, lo que nos lleva a disfrutar y lo que somos. 

Comunícate con tu cuerpo

A lo largo de la vida tenemos todo tipo de experiencias en relación con nuestra imagen y cuerpo. Imagina ahora que tu cerebro recordara a diario cada una de estas vivencias. Sería una locura, ¿no?

Precisamente por esta razón nuestra memoria es selectiva, es decir, el cerebro elige qué recordar. Y no únicamente eso, además clasifica las experiencias con etiquetas: “esto está bien”, “aquello no debería ser así”, “si no hago esto entonces pasará lo siguiente”, etcétera.

Tu diálogo interno es muy importante y hay cosas de tu pasado que pueden influir en cómo actúas hoy. Por ejemplo, si cuando eras pequeña en la escuela te hacían bullying, se reían de ti y te decían que tenías los muslos gordos, tu mente podría procesar que nunca valdrás la pena y que sólo teniendo los muslos delgados serás aceptada. De ahí se genera una idea de tener que ocultar o cambiar esa parte del cuerpo, y esto te limita a la hora de amarte.

“A estas etiquetas asociadas a experiencias que te impiden disfrutar de ti y de la vida se llaman ‘creencias limitantes’ y, como su propio nombre lo indica, te impiden quererte tal como eres. Muchas de estas ideas se encuentran tan integradas que parecen realidad absoluta; sin embargo, sólo se trata de una verdad construida”, explica la experta.

¿Podemos eliminarlas? Cuando están tan cosidas en nuestra piel, es complicado borrarlas por completo, pero claro que ¡se puede! Trabajar con ellas para ablandarlas y transformarlas, siendo conscientes de cómo nos hablamos y de lo que nos decimos internamente sobre nuestro cuerpo e imagen, es una excelente manera de empezar.