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ESTADOS UNIDOS.- La resistencia bacteriana parece tener un nuevo capítulo. Después de que la OMS alertara que son varias las bacterias que ya no responden a los antibióticos, médicos de la Universidad de Melbourne (Australia) advirtieron en una publicación de Science Translational Medicine que ciertos tipos de bacterias también se están haciendo resistentes a los desinfectantes que se usan en los hospitales.

Según explica el periódico The Guardian los científicos han empezado a notar que los enterococos resistentes a la vancomicina (ERV) y que suelen ser populares dentro de los hospitales, han aumentado su índice de tolerancia frente al alcohol. Una muy mala noticia si se tiene en cuenta que la mayoría de los desinfectantes, como el isopropanol con el que se limpian las superficies, están compuestos en su mayoría de alcohol.

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"Este es un llamada de atención para los equipos de control de infecciones de los   hospitales de todo el mundo. Si desean controlar la aparición del ERV, necesitan hacer más que solo confiar en sus desinfectantes a base de alcohol", dijo el profesor Timothy Stinear, coautor de la investigación a The Guardian. Algunas de las otras recomendaciones que da es usar desinfectantes que tengan como base otros productos, por ejemplo el cloro, y que sean más rigorosos a la hora de detectar infecciones en pacientes.

Las infecciones por ERV y por las que se está enviando la señal de alerta pueden llegar a ser mortales, pues son capaces de colonizar el estómago, entrar al torrente sanguíneo e infectarlo. Una condición muy difícil de tratar si se tienen en cuenta, como su nombre lo indica, que el ERV es también resistente a los antibióticos.

Además, al ser una bacteria bastante inteligente, el VRE suele infectar a las personas que están débiles, no a las sanas, como aquellas que están en quimioterapia o acaban de recibir un trasplante.

Con información de El Espectador.

¿Pero cómo se dieron cuenta de la hiper resistencia de esta bacteria? Según la publicación de Science Translational Medicine, Stinear y su equipo tomaron el enterococo de pacientes que se habían recuperado de infecciones, lo aislaron y lo expusieron en el laboratorio a soluciones con base en isopropanol por cinco minutos. En total, usaron 139  muestras tomadas entre 1997 y el 2015.

De esta forma notaron que la bacteria se había vuelto más resistente al alcohol con el tiempo. En especial las muestras que fueron tomadas después del 2010, año en el que precisamente empezó el régimen de desinfección con alcohol en Australia, lugar donde se condujo el estudio. "Encontramos que las nuevas muestras,  tomadas después de 2010, fueron 10 veces más tolerantes a la exposición al alcohol que los aislamientos anteriores”.

Además, para reafirmar los resultados hicieron otro experimento. Tomaron cuatro muestras más de la bacteria, dos de las cuales ya conocían que eran resistentes al alcohol y las restregaron en una especie de jaula. Después, limpiaron la jaula con el isopropanol que se suele usar en los hospitales e introdujeron a una población de ratas en estas jaulas. La idea era poder explorar las bacterias que se encontraban en los estómagos de las ratas después de una semana.

Los resultados revelan que los aislamientos tolerantes al alcohol eran más capaces de resistir la limpieza, y que una proporción mucho mayor de las ratas  expuestas a esas muestras terminaban con las bacterias colonizando sus intestinos” advierte la investigación.

Por esto el equipo de científicos australianos cree importante conocer qué está pasando con este tipo de bacterias en otros países y hospitales, pues podría tratarse de una alarma que está sucediendo a nivel mundial.