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CIUDAD DE MÉXICO.- Aprender a reírse de uno mismo es el camino más sencillo hacia la paz interior y la resiliencia, aunque no es tan fácil como parece, ni se trata de una capacidad que nazca de la noche a la mañana ya que requiere de un elevado grado de autoaceptación 

Investigadores de la Universidad de Granada (UGR), pertenecientes al Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento, proporcionan nuevos datos sobre las consecuencias de hacer uso de un tipo de humor u otro, y presentan evidencias que enfatizan la necesidad de explorar el papel de las diferencias culturales en la investigación psicológica del humor, publicó el portal Panamáon.

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En un artículo publicado en la revista Personality and Individual Differences, los investigadores de la UGR contradicen parte de las investigaciones realizadas en el campo de la psicología del humor hasta la fecha, que sugieren que la utilización de este estilo de humor se vincula exclusivamente a consecuencias psicológicas negativas para el individuo.

“En concreto, hemos observado que una mayor tendencia a emplear el humor de autodenigración es indicativa de altas puntuaciones en dimensiones del bienestar psicológico tales como la felicidad y la sociabilidad", explica Jorge Torres Marín, uno de los autores de este trabajo.

Aprender a reírse de uno mismo es una vía para independizarse de la opinión de los demás.

El humorismo nace de la humildad y de la modestia, pues sólo desde ahí puede uno reírse de sí mismo y sólo desde la modestia puede reconocer sus fallos y aceptarlos. El humor no se puede desarrollar con facilidad en alguien que es muy narcisista ni en quien tiene mucho miedo a sus impulsos y carencias. Tampoco en las personas dominadas por un carácter rígido e intolerante.

El humor es uno de los mejores analgésicos contra el dolor y los conflictos que nos encontramos en la vida.

El sentido del humor se aprende desde la infancia. Así, los padres que saben relativizar los contratiempos transmiten a sus hijos más instrumentos para defenderse de la adversidad, que aquellos otros que buscan enseguida a los culpables de los conflictos porque se angustian ante las dificultades.