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CIUDAD DE MÉXICO.- Los accidentes de auto cobran más de un millón de muertes a nivel mundial cada año aproximadamente, por lo cual, si la población mundial continúa creciendo de manera acelerada como lo ha hecho hasta el momento y el número de autos aumenta, para 2030 el total de víctimas por accidentes de tráfico será cerca de dos millones, de acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS).

De acuerdo con el portal Cultura Colectiva, el alcohol y el exceso de velocidad, junto con las distracciones generadas por el uso del celular y el cansancio, se cuentan entre las causas más comunes de los accidentes viales; sin embargo, investigaciones recientes afirman que conducir bajo estados emocionales alterados, como el enojo o la tristeza, son factores de distracción que elevan el riesgo de accidente hasta 10 veces.

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«Estos hallazgos son importantes porque vemos una población más joven de conductores, los adolescentes son más propensos a participar en actividades de distracción durante la conducción», afirmó Tom Dingus, director del Instituto de Transporte de Virginia Tech donde se hicieron los hallazgos.

El manejo de las emociones puede ser igual o más riesgoso que cualquier otro factor externo a la hora de manejar. Si sientes rabia o furia, si estás tensionado o triste, lo mejor es entregar las llaves para que alguien más conduzca. La próxima vez piensa con cabeza fría y no expongas tu vida y la de los demás.

Sentirse enojado o triste aparta la atención del conductor de lo que está haciendo: está manejando bajo una fuerte carga de estrés que no lo hace ser consciente de sus acciones. Para manejar se necesita cierto grado de tranquilidad para hacerlo de manera cauta, disponiendo de la velocidad inadecuada y con los sentidos totalmente atentos para actuar de la forma más adecuada en casos de emergencia.

La tristeza con todo lo que conlleva: llanto, desesperación, estrés, angustia, es una de las peores maneras de ponerse al frente de un carro, especialmente si la persona no está apta emocionalmente para guardar la calma. 

Estas señales te indican que tus emociones están impactando de forma negativa tu manera de conducir:

Hacer sonar la bocina o el pito del carro con insistencia a pesar de que no hay forma de avanzar.

No respetar las normas de tránsito.

No movilizarte por un solo carril con el propósito de avanzar más rápido.

Pasarte los semáforos y no respetar las señales de alto en intersecciones.

Acciones motivadas por pensamientos irracionales

Al momento de conducir en estado de alteración surgen reacciones sicológicas y emocionales extremas que pueden convertirse en irracionales, como paranoia, ansiedad, agresividad e ira. En el ámbito físico pueden darse espasmos musculares, náuseas, descoordinación y distorsión de la realidad y las percepciones sensoriales, publicó el portar Sura.