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CIUDAD DE MÉXICO.- Por mucho tiempo, investigadores han estudiado la propagación de ciertas enfermedades a través de los animales, fue esta misma línea que los llevó a descubrir que el murciélago es portado de virus y bacterias como la Ébola, Marburg, Hendra, Nipah, SARS-CoV, MERS y sesenta patógenos más, sin embargo, estos mamíferos no padecen ningún malestar.

Los murciélagos son vectores conocidos de algunas de las enfermedades que más nos preocupan, el ébola era una de estas preocupaciones más inmediatas, ya que son portadores y responsable de contagio en muchos sitios de África, publicó el portal Hipertextual.

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Sin embargo, los murciélagos no caen enfermos ante los virus, que suelen ser muy selectivos a la hora de actuar sobre una especie concreta afectar tanto a humanos como a animales, pues no llegan a mostrar signos de malestar o enfermedad, a pesar de ser portadores virulentos. Esta incógnita lleva un tiempo molestando a los investigadores.

Un nuevo estudio, publicado en Cell Host & Microbe, reveló el trabajo que realizaron científicos del Instituto de Virología de Wuhan, en China, quienes han descubierto que los murciélagos regulan la vía inmunitaria antiviral conocida como ruta STING-interferón. ¿En qué consiste este mecanismo? La proteína STING juega un papel importante en la defensa innata animal (y humana).

Esta se encarga de producir interferón, otras proteínas encargadas de marcar posibles atacantes, incluyendo virus, células tumorales, bacterias y otros. El mecanismo por el que las STING producen interferón es llamado, como explicábamos, ruta STING-interferón.

Una vez que el interferón ha marcado a "su presa", el sistema inmune entero reacciona levantando el hacha de guerra. Es entonces cuando sobreviene la fiebre, la hinchazón u otras manifestaciones, que no son otra cosa que las muestras de que el organismo está luchando contra el propio patógeno.

Aunque es una señal de que el cuerpo está combatiendo, no siempre es positivo. A veces el cuerpo se sobrepasa en sus medidas de defensa, como ocurre con las enfermedades autoinmunes o con las alergias. Los murciélagos, sin embargo, no sufren este problema.

El truco de los murciélagos consiste en la regulación de esta vía para que la expresión de interferón sea la adecuada. Esto se traduce en que los murciélagos pueden mantener las defensas contra enfermedad sin desencadenar una reacción inmune intensificada, que mostraría un cuadro clínico.

"Creemos que hay un equilibrio entre los murciélagos y los patógenos que portan", explica el autor principal del artículo, Peng Zhou. "Este trabajo demuestra que para mantener un balance equitativo con los virus, los murciélagos pueden haber evolucionado para frenar ciertas vías inmunitarias".

Por ejemplo, en seres humanos, STING y la vía de producción de interferón están relacionadas con algunas enfermedades graves de carácter autoinmune. Por el contrario, este "poder" de los murciélagos permite controlar al sistema inmune para que sea efectivo sin que eso desencadene un problema.

Este descubrimiento confirma algunas de las sospechas sobre su capacidad de resistencia. "Los humanos hemos estado persiguiendo soluciones para enfermedades infecciosas una tras otra", explicaba Zhou, "pero los murciélagos parecen ser una especie de 'supermamíferos' contra estos virus mortales".

El secreto está en alas

Los autores creen que esta estrategia de defensa evolucionó junto con otras dos características de estos animales: su habilidad para volar y su gran esperanza de vida, en comparación con otros animales del mismo tamaño.

"La adaptación al vuelo parece haber causado la selección positiva de varios genes relacionados con la respuesta inmune y la reparación de daño en el ADN del murciélago", comentaba Zhou para la prensa. "Estas adaptaciones podrían haberle "dado forma" a ciertas vías antivirales, como la STING-interferón y otras, para convertirlos en buenos reservorios, manteniendo un equilibrio tolerable de virus.

Esto se debe a que el murciélago, en los momentos de vuelo intenso, aumenta tanto el ratio metabólico como la temperatura, lo que podría ayudar a mantener a raya a los patógenos.