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CIUDAD DE MÉXICO.- Hay señales de tu cuerpo, algunas que pasan desapercibidas, que indican cuando te encuentras bajo mucha presión o estrés, y que se traducen en un malestar o daño fisiológico mayor, por lo que es importante ser consciente de los cambios que presenta tu cuerpo para que encuentres el momento para relajarte y así mantenerte saludable.

De acuerdo con el portal Ticbeat, un reciente estudio de la Universidad de Nottingham ha demostrado recientemente que la sangre se drena desde la cara a otras partes del cuerpo que necesitan más aporte de esta en los momentos de estrés, principalmente las neuronas.

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De esta manera tener la nariz o la cara generalmente fría podría estar indicándote que estás más alterado de lo que piensas.  Aunque ciertos niveles de estrés pueden mantenernos más activos o alerta, lo ciertos es que como la ciencia ha demostrado sufrir estrés crónico puede afectar seriamente a tu salud.

El equipo de la Universidad de Nottingham analizó a 14 voluntarios con cámaras termográficas, mientras pasaban un juego en la computadora con diferentes niveles de dificultad, publicó el portal Muy Interesante. A la par midieron los latidos del corazón del grupo, las frecuencias respiratorias y la dilatación de la pupila.

 Al analizar los resultados determinaron que: la temperatura de la nariz disminuyó entre los sujetos que se sentían frustrados, y el diámetro de la pupila también se modificó, lo que indicó el rendimiento cognitivo.

Los investigadores quieren utilizar estas técnicas en trabajadores que tienen una enorme carga de trabajo y que podrían llevarlos a tener un accidente.

Para evitar que esto te pase, el portal Ticbeat recomienda cuatro técnicas para relajarte mientras estás en el trabajo, las cuales a largo plazo verán reflejados sus resultados:

Elige una hora y lugar libre de distracciones: No querrás que nada ni nadie te interrumpa, así que necesitas privacidad y silencio. Lo ideal sería tener un espacio poco luminoso y empezar dos horas después de comer. Asegúrate de ir al baño para vaciar tu vejiga antes de empezar.

Ponte cómodo: Sentado o tumbado, lo importante es que estés cómodo. Empieza a respirar profunda y lentamente, centrando tu atención en la respiración.

Adopta un estado mental pasivo y relajado: Cierra los ojos para obviar estímulos visuales, y deja que los pensamientos fluyan sin detenerte en ninguna, pensando únicamente en el aire que entra y sale de tus pulmones.

Centrate en un elemento concreto: Escoge una palabra o sílaba y repítelo, en silencio o en alto, una y otra vez. Da exactamente igual el contenido o significado, lo importante es la repetición.