Agencias
MIAMI, Florida.- Los estudiantes que sobrevivieron a la matanza cometida en una escuela de Newtown, Connecticut, el 14 de diciembre pasado, en la que murieron 27 personas, entre ellas 20 niños, volverán a clases el jueves próximo.

Pero no lo harán en la escuela atacada esa mañana, la Sandy Hook, sino en un edificio especialmente adaptado para el dictado de clases.

Según publica ansalatina.com, las autoridades dijeron que los escritorios fueron acomodados ya en el nuevo edificio donde se dictarán las clases, cerca de Monroe, también en Connecticut.

Las familias de los niños ya fueron a conocer la nueva escuela, y para mañana está prevista una reunión general en la misma, entre padres y docentes.

David Connors, padre de un niño de ocho años que logró escapar ileso del tiroteo, afirmó que su hijo todavía sufre pesadillas por las noches, y que se levanta sobresaltado.

Un grupo de expertos dijeron que es importante para los niños volver a sus rutinas.

La mañana del 14 de diciembre el joven Adam Lanza, de 20 años, armado con un rifle Bushmaster y dos armas cortas, asesinó a su madre, y luego irrumpió en una escuela primaria de Newtown, donde mató a disparos a seis adultos y a 20 niños, y luego se quitó la vida.

El cadáver de Lanza fue reclamado por su padre, quien dijo que jamás informará que hará con sus restos, informaron el lunes autoridades locales.

Debate

Mientras tanto, continúa en Estados Unidos el debate por el tema de la tenencia y portación de armas.

Desde la matanza de Newtown, unas 321 personas murieron a balazos en diferentes hechos de violencia en el país, al tiempo que continúa creciendo la venta de rifles de asalto y de municiones.

Según un informe que dio a conocer la revista on line Slate, entre el 14 de diciembre y el 29 de diciembre, 321 personas murieron en Estados Unidos en ataques armados.

La Campaña Brady, grupo que lucha por un mayor control de las armas de fuego, estima que cada año unas 100,000 personas sufren heridas de bala en accidentes o en ataques, y que unas 30,000 mueren en homicidios, accidentes o suicidios.

El fin de semana anterior a la Navidad, una feria de armas de Kansas City (Misuri), convocó a unas 12,000 personas.