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CIUDAD DE MÉXICO.- Al igual que todos los días en esta isla paradisíaca de Tailandia, hordas de turistas llegan cada mañana con sus palos de selfies en mano a la bahía inmortalizada en la película "La playa" protagonizada por Leonardo DiCaprio.

"Hay demasiada gente aquí", se lamentó Saad Lazrak, un turista de 61 años, llegado de Marruecos, en medio de la multitud que invade la pequeña playa rodeada de impresionantes formaciones geológicas.

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Las autoridades estiman que cada año cerca de 4.000 turistas llegan a diario a esta zona conocida por sus aguas cristalinas, pero sólo se quedan unos pocos minutos y después se suben a una de las muchas lanchas ofertadas por los operadores turísticos de la región.

Pero esta imagen tiene los días contados, aseguraron las autoridades tailandesas, ya que la bahía de Maya va a ser cerrada en junio, hasta septiembre, para "permitir que el ecosistema se regenere", afirmó Songtham Suksawang, director de Parques Nacionales.

Fenómeno regional 

En todo el sudeste asiático se repite este mismo fenómeno de sobrepoblación turística, que tiene un impacto sobre el frágil ecosistema de las islas. Por ejemplo, en Filipinas, las autoridades van a prohibir durante seis meses a partir del 26 de abril la entrada a los turistas a la isla de Boracay.

El presidente Rodrigo Duterte comparó esta isla, a la que llegan cada año dos millones de visitantes (y que genera ingresos por 1.000 millones dólares) a una "fosa séptica" ya que sus 500 hoteles están acusados de tirar directamente al mar las aguas usadas.

En Indonesia, las autoridades fueron las primeras en lanzar una alerta el año pasado, sobre la situación en seis kilómetros de la costa en Bali, plagada de desechos.

Esta crisis ambiental también se volvió viral en marzo después de la difusión de un video del buceador británico Rich Horner que mostraba las aguas llenas de plásticos.

"¡Bolsas de plástico, más bolsas de plástico, plástico, plástico, tanto plástico!", se lamentó el buceador en Facebook.

Al problema de la gestión de las aguas residuales y la basura se suma el comportamiento de los turistas, que muchas veces pisan los arrecifes de coral, que también son maltratados por las anclas. "El turismo tiene todo tipo de efectos negativos para la salud de los corales", confirmó Eike Schoenig, un biólogo marino del Centro de Investigaciones Oceánicas de Tailandia.

En Tailandia, en la bahía Maya, los barcos podrán acercarse a la bahía pero no van a poder atracar y no se permitirá la entrada a nadie.

Con información de AFP.