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BUENOS AIRES, Argentina.-La familia del pequeño tenía pendiente el pago de una factura de 60.000 pesos y les cortaron la electricidad. Valentino estuvo casi 14 horas sin poder conectarse a su concentrador de oxígeno.

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A las siete de la mañana del pasado lunes cortaron la luz en una vivienda del barrio Centenario de Lomas de Zamora (suroeste de Argentina) y no volvieron a restaurarla casi 14 horas después, cuando ya era demasiado tarde para Valentino Ladislao.

Este niño de cinco años de edad sufría una parálisis cerebral y era electrodependente, por lo que, debido a la falta de energía, falleció en su casa sin que nadie puidera hacer nada por su vida, informó Clarín.

Su madre, Mariana Medina, explicó a medios locales que el corte de luz se debía a un impago de la factura y que, cuando se dio cuenta, llamó a la empresa de Edesur varias veces para informarles de que tenían un hijo electrodependiente.

"La respuesta de ellos fue que yo tenía una deuda y que no me podían decir cuándo iba a venir la luz. Me vino 60 mil pesos de recibo que no los pude pagar porque no tengo las condiciones para pagar esa cantidad de plata", detalló.

Sin embargo, desde la empresa Edesur aseguran que no fue por la deuda, sino que "se trató de una interrupción programada en la zona" y que ellos no tenían registro de que allí había un niño que necesitaba de la electricidad para vivir.

Desde la Asociación Argentina de Electrodependientes ahora esperan "el resultado final de la autopsia para iniciar las acciones legales que correspondan".

Valentino había sufrido un accidente a los dos años, cuando su hermana dio una patada a una ventana y un pedazo de vidrio se le incrustó en el corazón.

Como consecuencia de ello, sufrió una obstrucción en un ventrículo que le provocó la parálisis cerebral que sufría. Le realizaron una traqueotomía y, desde entonces usaba un concentrador de oxigeno.

"No era la primera vez que nos cortaban la luz por muchas horas. En las otras ocasiones, Valentino había aguantado. Esta vez, no lo logró", manifestó angustiada Mariana, que no quiso llevarlo al hospital ya que —afirma para el diario argentino— sabía que había un brote de bronquiolitis y no quería exponer a su hijo.

"Los médicos siempre me decían que había que llevarlo sólo en situaciones extremas para evitar las infecciones intrahospitalarias. Tenía un tubo de oxígeno, que no es lo mismo que el concentrador, pero me imaginé que con eso iba a superar las horas sin luz", agrega.

Y es que alrededor de las 20:40 horas volvió la luz, volvieron a aspirarle pero ya era tarde: a las 21:10 dejó de respirar. En ese momento, sus padres decidieron gastar el último cartucho y finalmente llevarlo al hospital, donde únicamente pudieron confirmarles el fallecimiento del pequeño "por un paro cardiorrespiratorio".